"Delectando pariterque monendo" Horacio

4 abr 2014

el TORREON en familia


"Velocidad y montaña son antagónicos: ni se trata de llegar sin oxígeno a no sé cuantos mil metros, ni a la pata coja, ni de subir en menos segundos que otro. Se trata de ir a tu ritmo sin complejos, gozar del espacio abierto, el cielo, la luz... Comerte el bocata y la naranja, que allí arriba saben diferente."
Monterapia, del montañero vasco Juanjo Garbizu.


No estaba entre nuestras previsiones subir, una vez más, a nuestra emblemática máxima cumbre provincial gaditana: el Torreón (apelativo mas montañero) o Pinar (nombre mas topográfico) de la Sierra del Pinar. Pero hete aquí que apareció el amigo Pepe M., que nunca subió a esta cumbre y le tenía ganas, invitándonos a subir con un permiso del Parque (preceptivo) para un día concreto del pasado marzo y para ocho personas. En nuestros años de andar por la montaña hemos subido un porrón de veces a esta cima grazalemeña, y por todas sus caras y/o crestas. A destacar cuando podíamos subir por la cara norte (con el permiso por entonces del ICONA): tras dejar atrás las cansinas pedreras y gozar de varias trepadas por encima de los mas altos pinsapos. De la última vez que subimos a ahora el Torreón es mas bajo (cosa de las nuevas técnicas de medición). De 1654 metros se ha quedado en 1648, aunque no lo notamos, es mas, me pareció mas alto y de mas largo ascenso. Serán mis piernas, que son las mismas pero no responden igual, digo yo.

 
Partimos desde el área de acceso, en la carretera de El Bosque a Grazalema.

 
Aunque esta es la cara sur podemos encontrar varios pinsapos en el sendero.

 
Plántula de pinsapo (Abies pinsapo) con la escama todavía prendida.

 
Plántula de pinsapo con sus primeras acículas.

Narcissus cuatrecasasii. Endemismo de sierras béticas. Especie amenazada de Andalucía en la categoría de vulnerable.

Ganamos rápido altura (son 3 kms. de sendero y 800 m. de desnivel) y ya vemos tras el valle de Tavizna y la Sierra de la Silla, la Sierra del Aljibe (P. N. Los Alcornocales). 

Mi hijo Pablo, que hace su primera ascensión al Torreón.

Sobre un bosquete de aromáticos enebros aparece el Cerro del Albarracín.

 
Calizas oolíticas muy erosionadas.

 
Rhamnus myrtifolius, un singular arbusto que vive aferrado a la caliza.

 
Y el único ejemplar que vimos de orquídea fue esta Neotinea conica.

Cabra montés.

Cada vez mas altos. Aparecen farallones rocosos que el sendero sortea sin dificultad.

 
Hojas de eléboro fétido o hierba de los ballesteros (Helleborus foetidus). Una planta de montaña que algunos llaman marihuana de los tontos. El parecido es obvio.

Flores de Helleborus foetidus, de un verde claro con los bordes de los pétalos encarnados.

Una pausa con amplias vistas al sur.

La cuesta nos da un respiro en esta dolina cercana a la cumbre.

Una trepada por este "malpaís" de caliza y estaremos en el punto mas alto de la provincia.

 
En algunos huecos, huyendo de la solana, encontramos lustrosos y floridos ejemplares de Daphne laureola. Planta de bosques de montaña que en nuestra sierra suele acompañar a los pinsapos.

Para ver sus flores hay que acercarse mucho y casi levantar sus hojas.

Por fin estamos en la cumbre del Torreón. La primera foto es para Pablo. Es su "primera".

La segunda es la foto mas repetida y clásica de este paraje. La espectacular vista hacia el pico San Cristóbal (1.554  m.). Creo que la montaña mas bonita de nuestras sierras.

Una foto de grupo en la cumbre (donde estuvimos mas de una hora disfrutando). De der. a izq: Marian, Rubén, Pablo, Pili, Pepe, Concha, Natalia y un servidor. Salvo Marian y el que suscribe para el resto de componentes era su primera ascensión al Torreón. Seguro que repiten.

Serie de tomas desde la cumbre en casi todas las direcciones. En dirección noroeste, parte de la cresta, la Sierra del Labradillo y Peñón de los Toros.

Hacia el norte, el pico de la Cornicabra y el pueblo de Algodonales sobre la Sierra de Líjar.

Con mas zoom los cortados de Cambroneras (con sus buitreras) y la torre del castillo de Zahara.

Al nordeste el embalse del Zahara, los peñones de El Gastor y el blanco de Olvera. Detrás del todo la Sierra del Tablón (ya en Sevilla).

Con el zoom a tope hacia el este podemos ver Sierra Nevada, gracias a su blanco manto.

 
Mas cerca, otra vez el San Cristóbal, con los pinsapos sobre estratos verticales de caliza.

Con zoom la cumbre del San Cristóbal, donde existió un morabito en época andalusí, y detrás la ciudad de Ronda (Málaga) y su serranía.

Siguiendo, en el sentido de las agujas del reloj, al sureste destacan las cumbres de la Sierra del Endrinal. De calizas tan blancas que parecen tener restos de nieve.

Al sur el Navazo Alto o Cao, donde queda el Tajo de Verner. Detrás la Sierra de los Pinos, que en el siglo pasado tenía un aislado pinsapar.

Con zoom, y contrastando la imagen, la silueta del Peñón de Gibraltar y detrás las montañas del Rif marroquí.

 
Y ya mas cerca, asomados al pinsapar, parece que volamos sobre este bellísimo bosque de abetos andaluces.

Frente al pinsapar: La Cañada de los Alazores y la Viña del Moro.

La sombra del Torreón sobre los pinsapos.

Flores de la cumbre. Esta es Draba hispanica (hierba del mayor dolor), por sus supuestas propiedades analgésicas. Es de floración muy temprana y efímera, por lo que normalmente la vemos ya en fruto. No suele ser abundante y no está incluida en ninguna lista de especies amenazadas.

 
Y esta preciosidad es una violeta africana (Viola demetria).

Para acabar una foto para inmortalizar esta primera ascensión familiar. Falta Jaime, que anda fastidiado de la rodilla y en lista de espera quirúrgica. Espero que la próxima cumbre sea con él.

Como decía al principio, sin tenerlo previsto y gracias a Pepe y su invitación, finalmente disfrutamos de un fenomenal día en la montaña. Con fenomenales vistas a media Andalucía. Y con la satisfacción de haber subido a esta cumbre, por primera vez con mi hijo Pablo y de nuevo con Marian unos cuantos (bastantes) años después.

27 mar 2014

PASEOS de INVIERNO 2013-14 (2ª entrega)


“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna… o un pequeño paseo por la sierra, un pequeño paseo por el bosque…”

de Groucho Marx y cosecha propia (al alimón)


SEGUNDA PARTE DE LOS PASEOS INVERNALES 2013-2014 QUE TENIAMOS PENDIENTES POR SUBIR AL BLOG . EN ESTA OCASION SE TRATA DE PASEOS POR EL CENTRO Y SUR PROVINCIAL: LOS ALCORNOCALES Y EL LITORAL JANDEÑO.

 
El Parque Natural de Los Alcornocales es un paraíso para naturalistas, senderistas, amantes de la historia, aficionados a la fotografía, interesados por paisajes geologicos, etc., etc... Y lo tenemos ahí mismo, al lado de casa.

 
Sierra Momia es una de las sierras alcornocaleñas que mas nos gustan; no ha faltado que la visitemos en este invierno.

 
Y en los primeros dias de enero tuvimos la suerte de encontrar una serie de trazos pintados en la pared de un abrigo. En la foto superior el color original y abajo resaltado digitalmente. Se trata de varias líneas de puntos (motivo que ya aparece en otras cuevas de Sierra Momia) y una figura antropomorfa. La erosión ha hecho que se pierda el resto del conjunto rupestre.

 
Tambien encontramos llamativas setas como estas en Sierra Momia.

 
Otro paseo y otro rincón mágico de Los Alcornocales.

Dos especies mas de seta. A la izq. un níscalo o similar y a la derecha dos jóvenes ejemplares de Clathrus ruber, con aspecto de "balón de reglamento" pero que luego tendrán un aspecto de los mas raros.

Dos especies botánicas de belleza invernal: a la izq.: flor de Romulea gaditana y a la der. semillas a punto de volar de Clematis cirrhosa.

Otro abrigo, este sin pinturas pero de extraordinaria belleza, en Los Alcornocales. Fuera, disfrutando de las vistas y de un cálido sol de invierno los amigos Pepi N. y Pepe G. de Puerto Real.

En invierno florece, sobre roquedos de arenisca, el escobón gaditano (Teline tribracteolata). Planta rara (con solo 4 o 5 poblaciones) y endémica de estas sierras del sur.

Abrigo aprovechado, seguro que durante siglos, por pastores y gente del monte.

El mismo abrigo por dentro.

El agua corre sobre la arenisca ahondando los surcos.

Con las lluvias invernales los huecos naturales (y los artificiales también: tumbas) en la roca arenisca se convierten en abrevaderos naturales.

 
Y también en fuentes efímeras (lo que dure el agua) de vida. En este charco temporal vimos pequeños bichejos de un verde transparente con una pequeña mota roja encima. Tras consultar con nuestro amigo Juan G. de L. nos informó que se trata de un crustáceo branquiópodo del género Tanymastix (Tanymastix stagnalis). Estas son hembras cargadas con sus rojos saquitos de huevos. La microfauna de Los Alcornocales.

 
Este alcornoque acumula capas de corcho por la dificultad de extraerlo, al estar pegado a una laja de arenisca.

 
Otra pequeña cueva casi oculta por los brezos.

 
Y dentro. algunos trazos casi perdidos de arte rupestre.

Otra cueva mas, en compañía de los amigos Pepe M. y Simón B.

Esta si tiene pinturas, de hecho está catalogada y la íbamos buscando.

Figuras antropomorfas que parecen cruces y un símbolo circular que podría ser femenino.

Pintura esquemática neolítica que nos recuerda la huella del casco de un équido.

 
Un gamón (Asphodelus sp.) a punto de florecer con una oruga acechando.

 
Un ejemplar de drosófila o atrapamoscas (Drosophyllum lusitanicum) encajada en una grieta.

Un ejemplar de Tama edwardsi. Araña que hasta hace poco no estaba citada en nuesta provincia. 

 
Marian, Pili y Pepe trepan sobre una cuarteada laja para disfrutar de mejores vistas.

Aprovechando un paso natural entre lajas para perder altura.

Precioso ramillete de romúleas (Romulea bulbocodium).

 
Y a este "curita" (fam. Meloidae) lo pillamos alimentándose, precisamente, de una romúlea.

Panorámica de un farallón de lajas escalonadas en un aislado cordal de Los Alcornocales.

Un buitre leonado (Gyps fulvus) posa para nuestras cámaras.

Pequeño arco de roca.

 
Y aquí uno de esos grandes arcos que, de vez en cuando, aparecen en lajas aisladas y azotadas por el fuerte viento.

El mismo arco de roca desde otra perspectiva.

Una ladera llena de lajas.

 
Fritillaria lusitanica. En la península hay cinco especies de esta flor. Esta es la mas extendida, siendo fácil encontrar en Los Alcornocales.

Sobre esta inclinada laja de arenisca, justo en su borde inferior ya mas horizontal, se asienta una necrópolis de tumbas antropomorfas. Un lugar mágico desde tiempos remotos.

Lugar ideal para descansar este quejigo cuyo tronco está tumbado junto a un alfanje.

 
Sobre una "peluda" ramita de Nonea sp. descansa esta blanquiverde "mariposa de la mostaza" (Pontia daplidice).

Un rincón del Arroyo de Peguera, que vierte sus aguas al Embalse del Barbate, casi cubierto con hojas de quejigo.

 
Y de una bellota de quejigo sale esta plántula de un futuro roble andaluz; si no acaba antes en la panza de algún jabalí o de cualquier herbívoro.

 
Y dejamos Los Alcornocales para acercarnos a la costa barbateña.

 
Hembra "preñada" de Sphodromantis viridis, buscando un lugar para depositar su ooteca.

En el Pinar de la Breña (Barbate) fotografiamos esta curiosa y escasa orquídea. Gennaria diphylla es una orquídea verde con solo dos hojas (di-phylla) y hasta una cincuentena de pequeñas flores. Se distribuye por la costa norteafricana, Canarias, Madeira, islas mediterráneas y las únicas poblaciones continentales europeas del litoral andaluz y costa portuguesa.

Fritillaria stenophylla es otra de las cinco especies peninsulares, aunque esta solo tiene citas en Cádiz, Sevilla, Huelva y la mitad sur de Portugal.

 
Gracias a una actividad organizada por la Sociedad Gaditana de Historia Natural pudimos subir a la Torre del Tajo, en el punto mas alto del Acantilado de Barbate (Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate).

La sombra de la Torre sobre el acantilado. Al fondo el pueblo de Barbate, la Sierra de Retín y la tarifeña Sierra de la Plata, todo rodeando la amplia Ensenada de Barbate.

Castillete sobre la Torre y el amplio pinar abajo.

El Pinar de la Breña, visto desde la torre, nos recuerda a una amplia cosecha de brócolis.

Abandonamos el pinar con las últimas horas del día. La luna se cuela entre los pinos, por suerte, el sendero está bien señalizado. En pocos días el invierno habrá acabado.