"Delectando pariterque monendo" Horacio

12 sept. 2014

...faltaba CASTRIL




"¡Salud a las montañas! Las montañas son los grandes monumentos del mundo. Así lo comprendió la antigüedad cuando les erigió altares. El hombre, cuando aún no conocía la religión verdadera, sentía algo inexplicable a la vista de esos colosos de la tierra, y de aquí que la mitología tenga dioses de las montañas, y venere a las montañas mismas".


Impresiones de viaje. Andalucía, el Riff... 1870 Augusto Jeréz Perchét, periodista y viajero.




A pesar de nuestros años de andanzas (aderezados con sus buenos kilómetros de carretera) por sierras, montañas y zonas naturales no podíamos decir que conocíamos todos los Parques Naturales de Andalucía. Hasta ahora!!... que sí hemos completado el listado con este que nos faltaba: el Parque Natural Sierra de Castril. Se trata de un Parque relativamente pequeño, pegado al gran parque cazorleño aunque en la provincia de Granada y rodeado de otras zonas de interés natural, excursionista y montañero como el Altiplano Granadino (comarcas de Baza y Huéscar), la Sierra de la Sagra (a la que nos acercamos) y las Sierras de Cazorla (tan cerca que le hicimos una visita) y Segura. El principal interés del Parque N. Sierra de Castril radica en el propio río Castril y su valor ambiental. El río, considerado como río de montaña, y sus afluentes han modelado un paisaje extraordinario con profundos barrancos y con picos que superan los dos mil metros. Para redondear su interés, en uno de sus tajos calizos se ha asentado la primera pareja de quenbrantahuesos reintroducida en Andalucía. Geología, especies endémicas, senderos, buenos baños y el vuelo del "quebranta" nos hicieron tirar para allá y pasar unos días conociéndolo. La lista se ha completado.

Al sur del Parque está la localidad de Castril de la Peña. Un pueblo a la entrada del parque que da nombre al río y la sierra que lo rodea.


El río Castril, de aguas permanentes durante todo el año, vertebra el Parque desde su nacimiento hasta el Embalse del Portillo.

Fuera del Parque, por pocos metros, y casi rodeando al pueblo se encuentra la Cerrada del Castril. Una ruta corta y sencilla que recorre un singular cañón del río.


Una larga pasarela, un túnel picado en la roca y un par de puentes permiten recorrer este cañón fluvial del río Castril.


A la salida del cañón, y gracias a la humedad de la zona, encontramos estas dos plantas que florecen en verano: Plumbago europaea y Trifolium pratense. Dos especies que aunque según FV se den en Cádiz, nunca las hemos visto.


El embalse del Portillo recoge casi todas las aguas del Parque.

Desde la pista de acceso al interior de la Sierra de Castril ya nos vamos haciendo una idea de como es el Parque.


El río Castril, de frías y limpias aguas, mantiene una población autóctona de trucha (no ha habido repoblaciones) que hace las delicias de las nutrias.

 Desde el Cortijo del Nacimiento emprendemos uno de los senderos señalizados. Puede que el mas repetido, por llevar hasta el nacimiento del río.


 Por el camino podemos ver este árbol que solo se da (en Andalucía) en zonas de montaña de Málaga, Jaén, Granada y Almería: Sorbus domestica o serbal común.


 Al otro lado del valle divisamos un estrechísimo barranco que casi corta el tajo calizo. Se trata del Barranco de Túnez. A sus pies crece un bosquete de almeces (Celtis australis) declarado arboleda singular. Parece que fueron plantados en época árabe para aprovechar su útil madera

 
 El río se estrecha a medida que ganamos altura. El nacimiento debe estar cerca

 
 Dos arbustos que en verano ya están cargados de frutos. Berberis vulgaris (agracejo) de bayas azul oscuro y un majuelo (posiblemente Crataegus laciniata). En esta zona de Andalucía se dan hasta tres especies de majuelo. En Cádiz solo tenemos el majuelo Crataegus monogyna.


 
 Hace calor, pero la altura lo compensa


 Además la cercanía del río nos permite refrescarnos cuando queremos.


 El valle se va cerrando.


 Extensa ladera de arenas dolomíticas coronada por la Risca del Aguila y algunas curiosas formaciones kársticas.



El valle parece acabar. En realidad vemos un enorme escalón rocoso y sigue mas arriba, como luego veremos. Nuestro sendero va siempre por el lado derecho según se sube.

  Finalmente llegamos al nacimiento del Castril. Un estruendo de agua se escucha al salir de una gran grieta. En época de lluvias debe haber el doble o triple de caudal


 Tomamos sus aguas, muy frías y muy puras. Estamos a 1.300 m.s.n.m.

Bajamos para realizar otro sendero del valle. Por el camino vemos a estas simpáticas mantis: Iris oratoria (arriba) y Ameles spallanziana.

Y en praderas verdes junto al río fotografiamos este precioso lotus en flor que tuvimos que identificar posteriormente: Lotus corniculatus subsp. glacialis. Una leguminosa muy rara que solo se da en Sierra Nevada y zonas altas de Cazorla y Castril.

Y entre sendero y sendero que menos que un refrescante baño (para mi gélido, solo pude llegar hasta la rodilla) en el Castril.

Nuestro siguiente sendero nos acercará a uno de esos barrancos que cortan los tajos que caen al Valle del Castril.

 Vamos al barranco o Cerrada de la Magdalena.

 El sendero discurre por un bosque mixto de pinos salgareños, enebros, encinas y quejigos.

 Primero una fuerte subida y luego a media ladera hasta que llegamos a los primeros saltos de agua con la cerrada detrás.

 En la pared nace un arroyo que en época de lluvias se recrece con el agua que baja por el barranco.


En la pared nace un arroyo que en época de lluvias se recrece con el agua que baja por el barranco.

 Nacimiento de la Magdalena. Otro charco donde uno puede darse el lujo de bañarse y beber a la vez.






 Un día salimos de Castril para acercarnos (a unos 50 km.) a la Sierra de la Sagra (Huéscar). Al pie de esta mole de 2.381 metros (la cota mas alta de Andalucía que no sea Sierra Nevada) se encuentran las secuoyas de La Losa.

 Este singular bosquete de secuoyas fue traído desde Yosemite (California) en 1839. Fueron un regalo que realizó el Duque de Wellington al Marqués de Corvera para ornamentar la finca La Losa. El mas alto llega a los 45 metros (7,5 metros de perímetro) y hay dos especies: Sequoiadendron giganteum y Sequoia sempervirens. No son estas las únicas secuoyas de la península. En el siguiente enlace se recogen varias localizaciones mas. Por cierto no aparecen estas!! "http://www.monumentaltrees.com/es/esp-secuoyagigante/"


Se teme por la salud de las secuoyas ya que algunas se han secado. Se creía que alguna plaga atacaba a estas coníferas. Finalmente un estudio realizado por expertos ha diagnosticado que el problema es la falta de agua-humedad en el suelo para estos gigantes. El hecho de haberse plantado tan cerca agrava el problema


Bajamos de La Sagra en dirección a Huéscar haciendo una parada en el Manantial de las Santas.

 Estas aguas acaban en el río Bravatas, que baja de norte a sur hasta la localidad de Huéscar.


 Junto a la fuente fotografiamos este hipérico que no conocíamos: Hypericum caprifolium, típico de cursos de agua y que solo se encuentra en la mitad este peninsular.


Aprovechamos el paraje para comer y disfrutar un rato con los saltos y carreras de alguna que otra ardilla roja (Sciurus vulgaris).

 Bajamos por el viejo Camino de Huéscar a las Santas, hoy asfaltado y que coincide con un tramo del GR-7 (sendero de gran recorrido que une Grecia y Tarifa a través de la Europa mediterránea). La carreterilla baja (≈20 kms) escoltada por un bosque de chopos primero, de pinos después y por una larguísima hilera de cipreses hasta llegar a Huéscar.




 Cambio de provincia. Nos vamos a Jaén. Por carretera es poca cosa (≈3 kms) desde nuestro a.r. en Campo Cebas. Además de provincia cambiamos de Parque Natural. Entramos a Cazorla por el embalse de La Bolera en el valle del Guadalentín, en el extremo sur del Parque N. de Cazorla, Segura y las Villas.

 Subimos por el valle hasta la casa forestal del Molinillo, inicio de la ruta que hemos elegido para esta "incursión cazorleña".

 Por aquí entramos al sendero de la Garganta del Guazalamanco. Un arroyo que baja desde el Pico Cabañas (2.026 m).


 Tras una primera parte encajonada el arroyo Guazalamanco discurre por una zona llana con pequeños saltos y pozas.


 Aquí podemos disfrutar de un bello bosque de pinos salpicado con otros árboles como este arce granadino o arce andaluz (Acer granatense). Un arce exclusivo de montañas ibéricas y del Rif que no está presente en nuestras sierras.


 O este arbusto que no tenemos en Andalucía Occid., el boj (Buxus sempervirens).

 La fuerte carbonatación de estas aguas provoca estos depósitos anaranjados de travertino.

 Dos especies mas típicas del norte ibérico que pudimos ver en Cazorla. La hepática blanca (Parnassia palustris), una planta que necesita agua y/o humedad permanente; en el sur solo está en arroyos de montaña de Sierra Nevada y Cazorla. La amarilla es Jasonia tuberosa, flor de montaña que si hemos podido ver en la Sierra del Pinar, donde es muy rara, siendo aquí mas abundante.

 El sendero del Guazalamanco finaliza en la cascada del Dique, también "tapizada" de travertino.

 Y la sorpresa de este recorrido fue encontrarnos varios ejemplares de lagartija de Valverde (Algyroides marchi). Esta pequeña lagartija (no mas de 5 cm) de tonos marrones oscuros y dorso de brillo cobrizo es un endemismo ibérico descubierto en 1958 por el célebre biólogo y naturalista español José A. Valverde (considerado el padre y fundador del P. Nacional de Doñana). La lagartija de Valverde está considerada en peligro de extinción por sus escasas poblaciones y su reducida área mundial (solo las Sierras de Alcaraz, Segura, Cazorla y Castril).


 Area de la única población mundial de lagartija de Valverde (Algyroides marchi). Su hábitat se reduce a zonas rocosas, umbrías y con agua cerca.


 Y antes de volver al "campo base" de Campo Cebas para el almuerzo l@s mas valientes se dieron un baño en una fría poza del arroyo Guazalamanco.

 Es sábado y el domingo toca volver a Jerez. Cuando ya pensábamos en ir recogiendo bártulos Iñigo me propone subir lo mas alto que podamos para ver si tenemos suerte y vemos volar al quebrantahuesos. Esperamos que pasen las primeras horas de la tarde y a eso de las seis estamos subiendo el valle del Castril junto con algunas nubes que nos darán algo de sombra.


 Repetimos el sendero hasta el nacimiento pero sin parar en él. Por la luz que nos queda calculamos poder superar el Barranco de la Osa y llegar hasta un solitario tejo milenario catalogado como árbol singular


 De vez en cuando nos sobrevuela alguna carroñera. Tiramos de prismáticos y son buitres.

 Pasamos por el ruinoso Cortijo de Peralejos, que debió dedicarse al ganado ya que por aquí solo vemos piedra y mas piedra.

 Un solitario águila real pasó por encima nuestra. Sigue sin aparacer el "quebranta".

  Miramos al suelo y vemos alguna especie rara para nosotros: el Senecio malacitanus, un senecio con hojas que recuerdan al romero (hay alguna cita en Grazalema, pero nosotros no lo hemos visto); y un jopo que ha crecido junto a un  heléboro fétido por lo que debe ser Orobanche haenseleri.


Cuando estamos a 1.300 m. el sendero gira a la izquierda y se dirige a una enorme grieta que se abre en la pared. Sin duda es el Barranco de la Osa, y entonces surge la pregunta ¿como vamos a subir por ahí?

 Cuando nos acercamos se aclara todo. Un tramo adecuado con barandilla nos hace subir rápido y ganar altura.


 Pasamos el barranco y se abre un vallejo. Entonces aparece el verde oscuro del Tejo milenario del Barranco de la Osa.


Este tejo (Taxus baccata) está catalogado como árbol singular. Se le calcula unos mil años de vida y su densa copa llega a los 10 m. de altura. Su tronco tiene casi 9 m. de perímetro en la base. Ha sobrevivido, gracias a  estar en este aislado paraje, a su principal enemigo histórico: el hombre, que utilizaba su madera en ebanistería ya que esta no se pudre. El tejo está incluido en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía. Ya que hemos llegado hasta aquí... aprovechamos, pues...no todos los días se abraza uno a un ser vivo con mil años.

Bajamos por el Barranco de la Osa. Tenemos el tiempo y luz justos para llegar al Cortijo del Nacimiento, donde está el coche.

 A mitad del barranco está la Cueva de la Osa que parece servir de refugio-vivac.

 La sombra se echa sobre el valle.


 Nos vamos de Castril sin ver volar el quebrantahuesos. Esto siginifica que tendremos que volver con mas suerte. Aunque puede que un dia-mes-año de estos lo veamos por nuestras sierras mas cercanas.


 
 

5 comentarios:

  1. Magnifico tu articulo sobre Castril, me quito el sombrero. Poco tengo que añadir al mismo, por si quieres echar un vistazo a los artículos que he escrito sobre el nacimiento del río Castril, el Parque Natural de la Sierra de Castril, la cerrada de la Malena y la cerrada del río Castril, puedes echar un vistazo en mi pagina web:

    http://casasruralescastril.com/senderos/

    Te recomiendo el articulo que he escrito sobre el Maestrillo de Tunez, es la historia del ultimo ermitaño de las sierras andaluzas:

    http://casasruralescastril.com/maestrillo-de-tunez/

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Muy buena entrada, os recomiendo la subida al Maestrillo para la proxima vez que tengais ocasión de volver, es una ruta de un dia entero pero siempre merece la pena por ver la diversidad de paisaje, flora y fauna, así como el rincón tan singular donde vivía este ermitaño. Saludos.

    ResponderEliminar