"Delectando pariterque monendo" Horacio

16 ago. 2013

PAISAJE y GEOLOGIA de CABO de GATA (verano 2013)

"Escucha este susurro, es la brisa, la roca recordándote que antes fue magma. El norte anda desaparecido y, al sur, no hay mas sur, todo es agua y naufragio. Viniste al límite, donde habita apenas el rumor volcánico con que el aire peina barrancos y espartos. Monodia azul de cigarras, luz mineral de la tarde, aves de pausado vuelo anunciando largo viaje. Metrónomo en tempo de noria, sedienta escucha. Memoria."
 Alberto Durán
 (Poema ganador del III Certamen Literario Palabras para el Parque).


SEGUIMOS CON CABO DE GATA EN VERANO. CON MUCHO COSTERING Y ALGUNA INCURSION AL INTERIOR DEL PARQUE.


 
El Complejo Volcánico del Cabo de Gata es producto de erupciones que comenzaron hace unos 15 millones de años y cesaron hace 7. Su actividad se relaciona con movimientos de las placas africana y europea a lo largo del Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán. El Cerro del Fraile (493 m.) es el mas alto testigo de los últimos episodios eruptivos en Cabo de Gata. Este cerro, que en su día fue un volcán, hoy no es más que lo que queda de él tras siglos de continua erosión. Sus dos cumbres casi gemelas (domos) serían los restos de la lava que quedó emplazada bajo el doble cráter y que allí se enfrió y solidificó. Por lo tanto, la cima del volcán estaría situada varios cientos de metros por encima de la altura actual. Y sin duda el diámetro de la montaña sería considerablemente mayor del que hoy presenta.

 
Algo así debío ser el aspecto del Volcán de los Frailes. La foto es del Volcán Arenal (Costa Rica) que tiene dos cráteres (uno principal y el secundario). 

 
Al norte del Cerro del Fraile (que localmente tambien llaman "de los frailes", "de las teticas" y "de las hermanicas") se encuentran los acantilados de Los Escullos. Una extensa duna fósil de arenas blancas (oolitica) cortada a tajo por el mar, que guarda numerosas y pequeñas calas, muchas inaccesibles a pie.

 
Esta diapositiva escaneada es de un recorrido en bici por Los Escullos que realizamos en el otoño de 1996.

La blanca calcarenita de Los Escullos, y al fondo la Isleta del Moro.

Saliente de roca, producto de la fuerte erosión marina.

La blanca duna fósil se oscurece junto al agua. El viento y el mar esculpe aquí caprichosas formas, como esta roca que nos recuerda a un enorme lagarto jurásico.

Completa el paraje de Los Escullos el Castillo de San Felipe. Construido en el siglo XVIII por orden de Carlos III para defensa de los ataques de piratas y de otros enemigos del reino. Tras el castillo aparece el oscuro Volcán de Majada Redonda.

Muy cerca de Los Escullos queda la Punta del Esparto. Lugar llamado así por utilizarse como fondeadero para embarcar el esparto recolectado en los secarrales interiores de Cabo de Gata.

Bloques de andesita en la Punta del Esparto.

Seguimos la costa, al norte, y nos topamos con la Punta del Barranco del Negro, con caídas de mas de 50 metros al mar.

Por encima de esta punta queda el Mirador de la Amatista, colgado a 100 m. sobre el mar. Queda a un lado de la carretera entre Isleta del Moro y Rodalquilar.

Vista al norte desde el Mirador: el Cerro de los Lobos, coronado por una torre vigía aprovechada como faro, y la Punta Polacra.

Bajo el Mirador de la Amatista se encuentra la Cala de los Toros. Para llegar a ella hay que recorrer un corto sendero (10-15 min.) que baja entre un bosquecillo de pinos y palmeras (algo poco habitual en el Parque). La cala es pedregosa, con poca arena pero muy negra. Aquí podremos encontrar grandes bloques de lava que han rodado ladera abajo.

De regreso a la carretera iremos mas lentos (la cuesta y el calor aprietan) pero podremos encontrar curiosas y llamativas rocas de colores y brillos muy distintos a las piedras de nuestras sierras gaditanas.

Al interior de Punta Polacra queda la Caldera Volcánica de Rodalquilar.

Dentro de la amplia caldera volcánica de Rodalquilar emerge el Cerro del Cinto. Este cerro es uno de los grandes afloramientos de rocas piroclásticas (ignimbritas) producto de antiguas erupciones volcánicas. Durante su formación los procesos de alteración hidrotermal fueron los responsables de los yacimientos minerales que han hecho célebre a esta pequeña localidad almeriense. En la foto los restos de la planta minera Denver (construida por los americanos) para la extracción de oro

Restos de la mas antigua Mina Abellán, para extracción de oro, en la falda sur del Cerro del Cinto.

Una de las numerosas bocas de mina, con aviso de peligro de caída y desprendimientos.

Mina "Blanca y Negra", explotada en 1925 por la Sociedad Aurífera Minas de Rodalquilar. De sus galerías se extrajeron, en cinco años, 5.000 toneladas de roca aurífera de las que solo se obtuvieron 12 kilos de oro.

El cortado rocoso en la ladera del Cerro del Cinto (centro de la foto), es una de las explotaciones mineras mas antiguas (siglo XVI) de Rodalquilar. Se trata de el Tollo de la Felipa. Una antigua mina para extraer alumbre. El alumbre (alunita), es un fijador de los colores para los tejidos que tuvo gran importancia durante la Edad Media. Las minas de alumbre se denominaban “tollos”, y no eran otra cosa que trincheras a cielo abierto.

Entre Rodalquilar y El Playazo se construyó la Torre de los Alumbres para proteger la población minera de los ataques piratas. Data del año 1509, y ya en 1520 sufrió un ataque siendo casi destruida y su población esclavizada. Hacia 1590 se convirtió en presidio y siguió guardando el lugar de las correrías de magrebíes y turcos. Hoy la Torre se cae sin remisión, a pesar de estar declarada monumento.

Muy cerca del la Torre de los Alumbres podemos encontrar paisajes que nos transportan al árido norte de Africa.

Aunque Cabo de Gata vive hoy casi al 100% del turismo todavía pueden verse a personas mayores con oficios tradicionales (una rareza) como el pastoreo.

El paseo en barca-taxi de Las Negras a Cala San Pedro es un buen momento para disfrutar de impresionantes vistas desde el mar.

Columnas de roca volcánica (basálto o andesita?) producidas por el enfriamiento rápido de la lava llegando al mar.

En Cala San Pedro encontramos esta negra bomba volcánica (cinerita?), desprendida junto a los blancos cantos rodados por el mar.

 
La Cala del Plomo, cerca de Aguamarga, a la que se llega después de una larga pista de piedra y polvo, también guarda bellos acantilados a un lado y otro de la breve playa de fina arena.

La erosión del mar ha dejado a la vista las blancas calizas del terciario.

Panorámica de los blancos arrecifes de la Cala del Plomo.

Está prohibido, por la normativa del Parque, subir a la cumbre del Cerro del Fraile, pero no hay problema por pasear a pie de monte para hacerse una idea de lo que fue este antiguo volcán.

Escogemos las horas del atardecer para evitar el rigor del verano.

En nuestro paseo encontramos llamativas (para nosotros) rocas volcánicas con fuertes colores.

¿Tendrá este color por el azufre?

Bonita geoda de calcedonia ¿?
 
Al regreso del Cerro del Fraile unas nubes lenticulares denotan fuertes vientos en altura.

 
Y acabamos con el paisaje mas conocido de Cabo de Gata. Para llegar a el pasamos antes por la Playa de los Genoveses, reguardada por su vistoso Morrón. Su nombre procede del desembarco, en 1147, de la flota genovesa para apoyar a las tropas castellanas en la toma de Almería, que pertenecía al reino de Granada. El Morrón de los Genoveses es un promontorio volcánico de 85 metros de altura y su entorno es una de las seis Areas de Reserva Marina del Parque.

La Ensenada de Mónsul, con la playa y el paisaje mas conocidos de Cabo de Gata. El exceso de visitantes (en fechas clave) ha llevado al Parque y al Ayuntamiento de Níjar a imponer un "numerus clausus" para su visita (al menos de forma motorizada). Hasta aquí estamos de acuerdo, lo que no vale es obligarte a pagar por entrar. Aunque sea un paraje ultraconocido (anuncios, publicidad, cine,...) es un lugar que hay que visitar (aunque sea en modo "pay per view").

Desde la bolsa de aparcamiento ya se advierte una bella mezcla de dunas móviles y cerros volcánicos.

 
Aparte de la enorme "ola de lava", tómbolo conocido como "la peineta", que preside la playa, en sus laterales puede disfrutarse de curiosas formaciones volcánicas en continua erosión.

 
Paredes, erosionadas por el mar, formadas por la acumulación de cantos y bloques angulosos de andesita, una roca volcánica de color oscuro, y por fragmentos de menor tamaño, conocidos como cenizas o lapilli.

 
En este mismo lugar hicimos esta foto en 1996, que sirvió de portada a la revista Montaña Sur del Club Montañero Sierra del Pinar.

El flanco oriental de Mónsul está formado por estos singulares relieves volcánicos.

Vista desde "la peineta" hacia la Punta de Mónsul.

Subiendo a la gran duna barján de Mónsul. La mayor del Parque con 50 metros de desnivel.

Zona superior de la duna barján (con forma de media luna).

La cota rocosa superior a la duna es un fenomenal mirador. Hacia el este la escondida Cala del Barronal.

Justo debajo podemos ver varios flujos de lava solidificados.

El extremo interior de la gran duna de Mónsul cubriendo una población de ágaves.

Para acabar, junto con esta foto del Cerro de los Frailes coronado por una nube (como si de una erupción se tratara), una poesía y una cita que resumen nuestro interés por este bello rincón de Andalucía.


Cabo de Gata
La inocencia del agua
La inocencia del sol
reflejado en las aguas,
roto en el agua.
La inocencia de los ojos que miran
la inocencia del sol
sobre las aguas.
Como si el tiempo fuese algo de oro
sobre las aguas de plata.
Felipe Benítez Reyes, Rota, Cádiz, 1960

«No conoce uno a nadie que habiendo estado en Cabo de Gata, no haya quedado impresionado para siempre, convencido de haber llegado a un confín que va por delante, como el horizonte, inalcanzable y a la mano».
Andrés Trapiello, Manzaneda de Torío, León, 1953

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