"Delectando pariterque monendo" Horacio

17 jul. 2013

HUYENDO DEL CALOR... bajo tierra, sobre agua y casi por el aire.



“El viento que viene de Africa y Egipto se llama solano, y es muy incómodo en toda Andalucía. Quando sopla diez ó doce dias seguidos causa desórdenes: introduce grande acrimonia en la sangre, sobre todo en la de las mugeres, poniendo en tal tension sus fibras que algunas llegan a padecer el furor uterino, y no cesan los símptomas hasta que los vientos contrarios disipan sus malignas influencias. Este viento y sus efectos se parecen en todo a lo que se experimenta en Italia con el sciroco.”
"Introducción a la historia natural y a la geografía física de España" (1775)
William Bowles (Cork,1720-Madrid,1780)
El irlandés W. Bowles era un señor bastante exagerado sobre los efectos del viento en las andaluzas, pero hay que tener en cuenta que era un científico de mediados del siglo XVIII. Pero sus observaciones sí nos dan una idea de que, ya desde entonces, los fuertes vientos de verano eran temidos y fastidiosos para los andaluces (y andaluzas claro).
Por aquí ha sido llegar el mes de julio y ha aparecido el "levante". Un viento que llega por el este-sureste, recalentado a su paso por el norte de Africa y acelerado en el embudo que forma el Estrecho de Gibraltar. En el interior de la provincia de Cádiz sube de temperatura y llega al oeste provincial soplando fuerte (aunque menos que en el Campo de Gibraltar) y superando, en verano, los 30-35 grados.
Así que, aparte de remojarnos en las buenas playas de nuestro entorno solemos "inventarnos" otras rutas frescas para huir del calor. Estas son algunas de las actividades que hemos realizado intentando eludir los rigores del estío.

 
A primeros de julio un amigo nos invitó a dar un paseo en canoa por el Embalse del Guadalcacín. En tierra (y cargando la embarcación) hacía calor, pero una vez que se surca la amplia masa de agua el disfrute es fenomenal.

Jaime, Iñigo jr. y Pablo embarcando.

 
Y a remar se ha dicho.

Mientras los jóvenes remaban y se bañaban hicimos algunas fotos a estos bichejos que aguantaban estoicamente los cerca de 40ºC.

 
Pocas flores podemos encontrar por el monte en pleno verano. Pero algunas esperan a esta época para florecer, como este tomillo andaluz (Thymbra capitata).

 
Y como el calor sigue apretando, nos proponemos dar un paseo serrano bajo el subsuelo.

Para ello aprovechamos un tramo de túnel abandonado que se construyó el siglo pasado para llevar agua de Los Hurones a Jerez. Como los cálculos salieron mal la obra no llegó a servir, teniéndose que construir-excavar otro túnel-acueducto a otro nivel.

 
Bajamos al túnel por un acceso escondido en el monte.

El túnel tiene la altura de una persona y el ancho de dos, y el techo es con forma de arco mas ancho que la base por donde corre, o debía correr el agua (ni idea de arquitectura, se nota).

El agua que se filtra por paredes y grietas está helada, por lo que la sensación de frescor en todo el túnel es agradable.

Encontramos algunos habitantes de estas límpias y frias aguas. Un sapo común (Bufo bufo) procura alimentarse de las polillas que caen. Como estamos en zona de rocas calizas el agua está colmatada por carbonatos, que le dan un aspecto lechoso.

En cada tramo encontramos un pequeño ensanchamiento (a modo de refugio) que suponemos debió utilizarse durante la construcción, para permitir el paso de vagonetas en la extracción de tierra y roca.

 
Algunos habitantes del túnel. Sobretodo especies de arañas y polillas cavernícolas, o nocturnas que pasan aquí las horas diurnas.

 
El grupo expedicionario (mas el de la foto).

La falta de uso de este acueducto subterráneo permite, por las filtraciones, la formación de depósitos calcáreos en paredes y techos.

Incluso pequeñas estalactitas que podrían tener ya decenas de años.

 
Anotaciones con pintura negra que suponemos (por la forma de los números) pueden ser de la época de construcción .

El túnel con un poco de luz tras la curva del fondo. Lo que brilla casi en el centro es una polilla en vuelo.

Otro Bufo bufo, este mas pequeñín.

Y en un tramo seco del túnel coincidimos con estos parientes de dispar tamaño. Un sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae) y un sapo común (Bufo bufo).

Cuando la luz de las linternas, o el flash de la cámara, apunta al suelo seco vemos el brillo de los cristales de calcita y el barro blanco rico en carbonatos.

Llegamos a una zona hundida (por donde, según nos contaron, cayó un toro que quedó atrapado en el túnel). Aprovechamos para salir y así no molestar a los murciélagos que, mas adelante, utilizan este túnel como refugio diurno.

En este hueco encontramos una salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus). Especie de menor tamaño y menos abundante que la salamanquesa común. Su piel es translúcida y rosada con manchas irregulares.

También fotografiamos esta pequeña salamandra común (Salamandra salamandra).

Saliendo del túnel-acueducto.

La foto puede dar una idea del calor que hacía fuera. Caminamos con los pies insensibles (por el agua helada del túnel) durante un par de minutos. Enseguida volvieron a calentarse y sudar.

 
Y después de huir del calor remando sobre el agua y caminando bajo tierra nos vamos al edificio más alto (y mas fresco) de Cádiz: el "Pirulí" (o Torre de Comunicaciones de Telefónica).

Tras un rato de subida en ascensor seguimos, por una estrecha escalera metálica, hasta la zona abierta o balcón del Pirulí.

El "oooooohhh!" general es inevitable. Las mejores vistas de la ciudad y la Bahía se nos ofrecen desde este fenomenal balcón circular. Nuestro amigo Pepe Glez. Manjón, que ha organizado la visita, y que es buen conocedor de la torre hace de cicerone de lujo para no perdernos detalle. También nos ayudan l@s guías tirístic@s del Ayto. de Cádiz.

Un agradable y fresco  viento del suroeste (al que llamamos marea) nos permite a esta altura estar un buen rato a pleno sol. Mientras, unos 100 metros mas abajo, los gaditanos y veraneantes aprovechan las sombrillas para no quemarse en la playa de Santa María del Mar.

De entre la numerosa colección de fotos que hicimos hemos seleccionado unas cuantas. Como esta vista de la catedral de Cádiz y alrededores.

 
O esta vista del casco viejo gaditano sin ningún edificio moderno. Parece Cádiz un pueblo grande asomado al mar.

Vista de las murallas de Puertas de Tierra y el Puerto de Cádiz. Al fondo la costa del Puerto de Santa María y Rota.

Los Astilleros de la capital y gran parte de la Bahía de Cádiz. Al fondo Valdelagrana y la playa de Levante.

Las Puertas de Tierra, con mas zoom.

El nuevo puente de acceso a Cádiz, que va a durar mas que una iglesia de Gaudí.

 
Muy cerca nos queda el Chalet de Varela y sus jardines (parque público), donde incide la sombra del "pirulí".

Un poco mas atrás del chalet queda el Instituto Hidrográfico de la Marina, dedicado a la hidrografía y la navegación en sus aspectos científicos y de aplicación. Viene a cubrir, en el ámbito de la Armada, las mismas funciones que el Servicio Geográfico en el Ejército de Tierra.

Mirando al sureste vemos el Cádiz mas moderno, lleno de grandes edificios y en su mayor parte ganado al mar.

Nos acercamos un poco con el zoom y vemos el saco de la Bahía de Cádiz y de fondo la ciudad de San Fernando.

Mas zoom y vemos bien el Puente de Carranza y los altos bloques isleños que nos señalan la Casería de Ossio, que ya visitamos en este blog. Para verlo pinchar aquí.

Queda poco tiempo para dejar paso a otra visita y... (como ya hemos retratado todo lo que nos rodea) nos entretenemos siguiendo a una gaviota con nuestro objetivo. No siempre se puede sobrevolar a una gaviota con tanta facilidad.

Bajamos por el ascensor pero, antes de abandonar el "pirulí", nos asomamos a la larga escalera de diseño triangular que por suerte no hemos tenido que usar. En ocasiones a bomberos y protección civil les ha servido como escenario de entrenamiento y simulacros.

 
Vista de la zona superior del "Pirulí de Cádiz" con otra tanda de visitantes.

 
Atardece en Cádiz y decidimos pasear por su calles mas estrechas y antiguas. Buscamos un lugar para tomar café y Marian tiene una buena propuesta.

Nos acercamos al Café Royalty. Según dicen es el único café romántico histórico conservado en Andalucía. Decorado con pinturas de artistas de renombre en su época y con originales maderas y escayolas recubiertas con pan  de oro. Data de 1912 y fué restaurado y reabierto en 2008 (cuanto prefijo re-).

En sus sillas tomaron café literatos, intelectuales, artistas y músicos de principios del XX, como el mismo M. de Falla.

 
Un lugar que hay que conocer, pero del que hay que reconocer un dato, como algún "gadita" con guasa ha opinado por la red: "es un trocito de Viena en Cádiz, pero con precios de Viena, y así no se puede tomar uno un café todos los días".

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