"Delectando pariterque monendo" Horacio

4 feb 2018

FLORA Y FUNGI DE INVIERNO


El invierno no es la mejor época para disfrutar de la flora. Con excepciones claro, ya que todas las estaciones del año tienen sus rarezas y peculiaridades botánicas. El invierno menos, pero como hay menos floración pues parece que lucen más. En esta entrada (con fotos de varios paseos por el litoral, la campiña y los montes) no todo son rarezas, pero si todas son especies que en invierno muestran sus mejores galas. También hemos  incluido setas y hongos (el reino Fungi), esos organismos que ahora con lluvia, humedad y un poco de sol son más fáciles de encontrar.

¿De que sirve el calor del verano
 sin el frío del invierno para darle dulzura?

John Steinbeck (1902-1968)


Nos acercamos a la Torre de Castilnovo (en la costa de Conil). Arriba hay posado un ibis eremita (buena señal para la cercana temporada de cría).

La torre está rodeada por un bien conservado campo dunar. Allí vemos la primera Reichardia gaditana de la temporada. Aunque tenga un apellido "autóctono" es una especie distribuida por la costa de Cádiz, Málaga y Huelva, el litoral portugués y buena parte del cantábrico.

 Esta pequeñaja está considerada como la seta que es capaz de vivir más cerca del mar. Psathyrella ammophila una especie típica de dunas y por tanto de ambiente costero.

 Geopora arenicola. Otra seta típica de arenas de la que a veces solo asoma la parte superior del cuerpo fructífero. De hecho su nombre anterior fue Sepultaria arenicola.
 
De la playa al monte. Un paseo con mi hijo Jaime por el P.N. Los Alcornocales. Una delicia perderse por estos roquedos y canutos.

 Seta típica de aparecer en corchos muertos y conocida como seta de chaparro: Gymnopilus suberis.
 
 Un alfanje donde todavía el suelo está negro. En estos rellanos (a veces había que hacerlos a golpe de azada) se montaban (armaban) las piras (armaderos) para hacer carbón.
 
 Otro grupo de hongos en una rama muerta, mientras desde arriba el color se confunde con la madera por abajo es de un blanco limpio.

Una de las muchas tumbas antropomorfas que pueden verse talladas en la roca arenisca sirve, tras la lluvia, como bebedero para animales y para que broten plantas acuáticas, muchas de una vida efímera. 

En el suelo oscuro y húmedo invernal destaca esta belleza azul: flores de Scilla monophyllos (la escila de una sola hoja).

Y quien más destaca es esta clásica seta roja: Amanita muscaria. Posiblemente la seta más conocida (y fotografiada y dibujada) por su coloración tan llamativa.

A veces, un espolón de roca te evita pinchazos incómodos y avanzar más rápido por el monte. Y mejores vistas.

 Erica australis, un brezo común que empieza a florecer.

¿Quién es más fuerte? ¿la madera o la roca? El viejo tronco de este brezo, que ha crecido pegado a una roca arenisca, junto con la acción del fuerte viento de levante ha ido desgastando (y sigue) la superficie de la piedra hasta dejar una profunda huella con su misma forma. He señalado este ejemplar para volver en un tiempo y ver como sigue la "batalla". De momento gana la madera.

 Drosophyllum lusitanicum. Nuevos brotes de drosófila (planta insectívora) todos de una misma planta (que también debe tener unos años).

 Polygala microphylla, algo adelantada a su época de floración. Es endémica de la mitad oeste de la Península Ibérica. Su nombre quiere decir "que da mucha leche", porque así se creía de las vacas que la comían. 

 Una pausa para disfrutar del paisaje.

 Tronco de quejigo, jardín vertical.


Un palmito de buen tamaño en lo más profundo de un canuto.

 Un hongo que parece cuscús. Mucilago crustacea es un hongo ameboide o mixomiceto. Sus cuerpos fructíferos forman un paquete de esporangios suspendidos entre los tallos y hojas de gramíneas, casi siempre a unos pocos centímetros por encima del suelo o envolviendo alguna ramita. Tiene una superficie en costra, rugosa y blanca, pero su interior es de un tono gris o negro, el que le dan sus esporas.
 
Una mañana de frio y niebla nos apuntamos a una salida ornitológica con la Asociación Amigos de la Laguna de la Janda. El objetivo era ver las grullas invernantes, pero la niebla estuvo presente casi toda la mañana. 

 Esta mariposa monarca (Danaus plexippus) aguantó las fotos, ya que estaba empapada de rocío y no podía volar.

 A mediodía nos fuimos para Facinas (Tarifa); la niebla levantó, pero este pobre zorro debió ser víctima de la poca visibiliad que había unas horas antes.
 
 Entre Facinas y Tarifa se encuentra el paso natural de Puertollano, un amplio puerto entre montañas por donde discurría el antiguo camino de Cádiz a Algeciras. Esta Torre del Rayo servía de vigía y centinela para hacer más seguro este camino. Todavía resisten algunas piedras, aunque sin techo y cortada en dos pedazos.

Junto a la torre florece este pequeño ajo silvestre: Allium chamaemoly.

Todavía es posible subir a la parte alta de la torre (por una estrecha y gastada escalera) y desde arriba disfrutar de las vistas a un lado y otro del puerto.

Muy cerca, un amplio prado al pie de la Sierra de Fates está "reventando" de narcisos: Narcissus papyraceus.

Por estos lares son cada vez más amplias las poblaciones de estas asclepiacias (plantas exóticas invasoras). Esta es Gomphocarpus fruticosus, originaria de Sudáfrica y "culpable" de la presencia de las mariposas monarca en la provincia.
 
Cada bolsita de estas (folículos) puede tener más de 120 semillas con un largo vilano dispuestas a volar y multiplicarse.

Playa de Valdevaqueros y un par de enebros marítimos a contraluz.

Panorámica de la Ensenada de Valdevaqueros (Tarifa).

De la costa a la campiña. Amanecer con nieblas en un campo de Jerez. La foto es vistosa pero muestra a un pobre alcornoque seco.


Muy cerca estaban cortando otros ejemplares secos en un bonito (y escaso) alcornocal de llanura. La terrible "epidemia" sigue su curso sin solución a la vista.

Cuando la niebla se va retirando...

...algunos intentan secarse al tibio sol.

Lepista nuda, una seta muy vistosa, con un llamativo color violeta y en su hábitat más habitual, sobre la hojarasca.

Seta lignícola (debajo debe haber un tocón).

Macrolepiota cf. fuligineosquarrosa.

Phallus impudicus. Las similitudes de esta seta con el miembro viril le ha dado este nombre tan singular (incluso en latín).


Clathrus ruber. Esta singular seta se conoce como "jaula roja", en referencia a su cuerpo de forma oval con un enrejado y hueco dentro. No es comestible y posee un olor fétido, descrito como de carne en descomposición, por lo que atrae moscas y otros insectos que le ayudan a dispersar sus esporas.

 
Aristocholia paucinervis. Una planta pequeña y rastrera que cuesta ver. Su flor, con forma de tubo, atrapa a los insectos para su fecundación y luego los libera.

Romulea bulbocodium.

Dipsacus fullonum o cardo de cardar. Un ejemplar seco del año pasado junto a otro de este año y con flores.
 
Las Yeguas, pinar y marisma de Puerto Real. Buen sitio para un paseo en invierno.

Tubería abandonada.

Pequeña seta roja (sin id.).

Un romero (Rosmarinus officinalis) de flores blancas. No es su color pero tampoco es muy raro.

Flores de brecina (Calluna vulgaris).

 
Mirto a arrayán (Myrtus communis). Una planta con historia y con frutos muy llamativos.

Amanita vittadinii o amanita escamosa.

 
Asphodelus fistulosus, un pequeño gamón que puede verse en flor desde el invierno hasta el verano.


La violeta más común por aquí abajo: Viola arborescens.

Narcissus tazetta posible subsp. italicus.

Coltricia perennis. Una seta con forma de embudo.

Narcissus gaditanus. Presente en las provincias litorales andaluzas y en el Algarve.

Hojas de Arum italicum que parecen ser de una especie de jardinería.


Ranunculus ficaria, otra flor de invierno y de suelos húmedos.

Clematis cirrhosa, una trepadora que en invierno cuelga sus flores por lentiscos y otros arbustos.


Merendera androymbioides. Hay tres especies de merendera en la península y esta es la más rara, siendo un endemismo andaluz. Parece que su nombre viene del nombre que le daban los campesinos: "quitameriendas", ya que al florecer en otoño-invierno avisaban que los días eran más cortos y en vez de merendar había que volver a casa y cenar antes (del Diccionario Corominas). 

Para acabar, la flor más común de invierno en nuestros campos y sierras: el lirio de invierno. Una especie que ha ido cambiando de nombre en los últimos tiempos: Iris, Xiphion y ahora Juno planifolia.








13 ene 2018

Nevada de enero 2018 (Sierras de Grazalema y Ronda)

 
"Desde Grazalema se continúa subiendo suavemente hasta lo alto de la sierra que llaman Puertoboyal, y es de los mayores de Andalucía; y surte de nieve a Cádiz y a otros muchos pueblos. Desde la eminencia, que es muy frondosa por los árboles que la coronan,  se alcanza a ver entre aquellos riscos el Peñón de Gibraltar sobre mano izquierda, y enfrente las ciudades de Arcos, Xeréz  y hasta Cádiz".

Antonio Ponz, Viage de España en que se da noticia de las cosas mas 
apreciables y dignas de saberse que hay en ella. (siglo XVIII)


 Parece que este año ha empezado como los de antes (ojalá); como cuando el viajero y abate Ponz describía nuestra Sierra citando esos pozos de nieve que se llenaban para luego bajarla, en caballerías y de noche, para refrescar a las clases pudientes de las principales ciudades de la provincia. De momento hemos disfrutado de la primera nevada de 2018 y el inicio del invierno se está portando mejor que el seco otoño que hemos pasado.
 
Horas antes de las primeras nieves, una parada en el Puero del Boyar nos enseña un cielo limpio y un mar de nubes que poco a poco sube a la Sierra desde la campiña.

Pocas horas después ya nos cubre un cielo plomizo, mientras, los buitres de Monte Coros se afanan en aportar ramas y pasto a sus nidos. Está deseando llover pero un fuerte viento hace que las nubes no se paren sobre la Sierra.

 Cerca del Puerto de las Palomas un joven macho de cabra montés apenas se inmuta a nuestro paso. Solo un momento levanta su cabeza de la verde hierba y nos controla con esa pupila siempre horizontal que le caracteriza. 

  Por la tarde, la fría borrasca ya está entrando de lleno.

Y al día siguiente, antes de amanecer, ya vemos al San Cristóbal con nieve desde Grazalema.

 Un desayuno rápido y nos subimos al Endrinal. Desde las cercanías del Puerto de las Presillas un rato de sol nos muestra al pico Monete (o falso San Cristóbal) y al propio San Cristóbal  (que parece más bajo, detrás).

Un poco más arriba ya vemos casi toda la crestería de la Sierra del Pinar por su cara sur.  

El frío es intenso y en el suelo encontramos esta bonita estrella de hielo (del tamaño de un plato) que no sabemos como se ha formado. 

Por las Presillas.
 


La "percha de lobos" bajo la nieve.


Cuando regresamos del paseo las nubes han vuelto a cubrir las crestas del Pinar.

Mirando hacia la campiña atisbamos a ver la Sierra de Gibalbín.

Bajamos a Grazalema. Los tejados, con nieve, se confunden con las paredes encaladas.

 
Arrecia la nevada.

Cierran el Puerto del Boyar y decidimos salir por la "carretera del monte", camino de Ronda. Los quejigos están ahora tornando sus hojas a dorado, en su particular otoñada.
 
Pasamos Montecorto y tenemos una buena vista a la nevada (y cubierta) Sierra del Tablón, máxima cota de la provincia de Sevilla.

Y más cerca la meseta de Ronda la Vieja. Donde se asienta la ciudad romana de Acinipo.

El teatro romano de Acinipo.

Como el tiempo no empeora, y tenemos día por delante, bajamos a Ronda por la carretera de Puerto Saúco.

Por el Puerto del Quejigal siguen en pie carteles como este, que avisa(ban) a los incívicos con multas todavía en pesetas (y con dígitos que todavía asustan: 100.000).

 
Antes de tomar un café en Ronda subimos al Puerto del Viento, queremos visitar un dolmen. Pero tras pocos kilómetros de carretera volvemos a un paisaje recien nevado.







Estuvimos por aquí en la pasada primavera. Y entonces fotografiamos este viejo mojón de carretera con una ubicación tan peculiar (ver abajo la foto de hace 7 meses). 

 
 Cuando creíamos que el dolmen estaría bajo la nieve, nuestro amigo Manuel Limón nos indica que hay que buscarlo más abajo. Y allí está el Dolmen del Puerto del Viento, justo donde apenas ha nevado.

Una única abulaga a tope de floración destaca en este paisaje invernal.

Ronda con las sierras de Montejaque y Benaoján nevadas como telón de fondo.


Atardecer, con aguanieve, desde el Paseo de los Ingleses.

Formación rocosa conocida como "el asa de la caldera".


Para acabar, un lugar con historia donde tomar un café: el Hotel Reina Victoria, de estilo y origen inglés.

El famoso poeta Rainer Maria Rilke se hospedó aquí y escribió: "He buscado por todas partes la ciudad soñada, y al fin la he encontrado en Ronda. No hay nada más inesperado en el mundo que esta ciudad salvaje y montañera".

Atardecer desde la terraza. Un lujo gratuito que merece la pena.