"Delectando pariterque monendo" Horacio

27 nov. 2015

Azuel, mirador de Sierra Morena.


 
"¡Madrugar! De buena gana borraría del diccionario esta palabra. ¿Hay cosa mas ridícula que levantarse antes del alba? La boca se abre, los miembros están entumecidos, los ojos hinchados y soñolientos, los pies vacilan al andar y el cuerpo, en fin, parece que sufre bajo la presión de un fuerte golpe. Sin embargo, todo tiene en el mundo su compensación, y si en un momento he renegado de la madrugada, ahora me consuela el espectáculo grandioso que veo a mi alrededor".



IMPRESIONES DE VIAJE, ANDALUCÍA..., de Augusto Jeréz Perchét, 1870

Nuestros anfitriones nos proponen madrugar para estar andando por el monte con las primeras luces. Y eso que estamos en Azuel, al norte de Córdoba, muy cerca de Castilla la Mancha. Un pequeño pueblo rodeado del considerado mayor bosque mediterráneo del planeta, que además resulta ser un magnífico mirador sobre Sierra Morena.


Lo primero será subir al mirador del Cerro del Tomillo justo cuando el primer rayo de sol aclara el valle del Río de las Yeguas y las crestas de Sierra Quintana, frontera geográfica y física entre Andalucía y nuestros vecinos manchegos. En pocos minutos estaremos cruzando un encinar adehesado donde pastan ovejas y montanean cerdos ibéricos. También es territorio de linces. Estamos dentro del Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro.
 
Casas y cortijadas se reparten por la dehesa cardeñera. Los muros de piedra sin encalar y los tejados con teja árabe nos dicen que estamos en una tierra fronteriza entre el sur andaluz y la estepa castellana.

Un buen rato de marcha nos aleja de lugares habitados. Aunque.. de vez en cuando, algo nos recuerda que estamos en una dehesa.

 En una suave ladera, donde aparece la roca granítica, destaca una pila labrada (y acondicionada para lavar ropa) junto a un manantial.
 
 
 Muy cerca buscamos un lugar cómodo, y con buenas vistas, donde sentarnos y esperar en silencio que algún habitante del bosque asome por allí.

 Una familia de jabalíes pasa muy cerca. Los jabatos saltan confiados de bellota en bellota.

 Desde nuestra atalaya, y a pesar de la bruma, llegamos a ver la alta y lejana silueta de Sierra Nevada.

Javier nos muestra una "marranera" construida en piedra seca y que se mantiene casi como el primer día.

La "marranera", de altos muretes para evitar la entrada de depredadores como el lobo, es de forma circular y se ubica en alto, sobre una peña de granito. Las hembras preñadas se metían en un habitáculo interior que estaba cerrado por arriba, para mayor seguridad de los lechones.

No hemos visto al lince aunque este muy presente en este Parque Natural. Pero si sus rastros: como huellas o este excremento, reseco pero con la forma típica del esquivo felino ibérico.

Paisaje granítico típico de estas dehesas: afloramientos conocidos como "bolos" y "lomos de ballena".

"Bolo" granítico con buena sombra.

Cráneo de felino que encontramos entre unas piedras. Como estamos en tierra de linces la primera impresión fue de asombro. Será...? Ya luego vimos que es de gato "cortijero". Saldría de caza y acabó cazado.

Muros de piedra seca con losas y cantos de granito.

No vemos muchas setas por la falta de lluvias. Pero a destacar este gran "parasol": Macrolepiota sp.

Mas "bolos" y "lomos de ballena". Para los que venimos del sur, y estamos acostumbrados a la cortante caliza o la erosionada arenisca, este paisaje nos resulta exótico en cierta manera.

De vez en cuando se nos muestra, al norte, la zona mas elevada de Sierra Morena. Como el Burcio del Pino, cima que roza los 1.300 m. de altitud.

Pequeño cortijo donde la cal si ha blanqueado los oscuros muros de granito.

Curioso palomar incrustado en un hueco de los muros del cortijo. Con tres cubículos, justos de tamaño para una collera cada uno y dos pequeños huecos para la comida y el agua.

Una cornicabra "pintada" de rojo otoñal es la única señal visual de esta estación en este bosque de especies perennes.
 


No sé si se os ocurre lo mismo que a nosotros. ¿Será un menhir aprovechado para aguantar el muro de piedra seca? 

Cerca de un cruce de caminos encontramos este hito señalizado y con un tubo metálico cerrado con candado. No hemos conseguido saber su utilidad, ni lo que marca (a parte de que se lea Km 209) ni que significan esas siglas (OMP). Si alguien nos ilustra se lo agradeceremos.
Pues como nos dice en su mensaje nuestro amigo José Fdez.-Palacios se trata de un hito del Oleoducto Malaga Puertollano (OMP), que se construyó en los años 60 por la empresa Calvo Sotelo. Hemos encontrado otras referencias de como este tubo cruzaba Sierra Morena por Fuencaliente. Gracias José.

Tras un reconfortante "picnic" sobre un  cómodo "lomo de ballena", donde no faltó una copita de amontillado de Marqués de Mérito (mítico personaje que viniera desde Jerez a estas sierras a cazar y a tomar sus aguas termales) nos acercamos, por el sendero de Volteones, al fantástico mirador natural que se abre junto al Cortijo del Reloj. 


El ruinoso Cortijo del Reloj, que se llama así porque en su día se vendió por una cantidad de dinero mas un reloj, fue construido con lajas de pizarra, roca abundante en esta zona del Parque. Mientras disfrutamos de las vistas al alto cordal de Sierra Morena comentamos que este paraje, y este tipo de construcción, nos recuerda a la arquitectura negra de Guadalajara (Campillo de Ranas, Majaelrayo, la Sierra de Ayllón...).

Muy cerca de la casa vemos este pozo manante resguardado con una loza de pizarra.

El sendero recorre un tramo por la umbría y en unas ramillas secas del suelo nos llama la atención este "moho amarillo". Se trata de un mixomiceto (ni animal, ni planta, ni hongo), y tras buscar en Internet dudamos entre Leocarpus fragilis o Mucilago crustacea. Los ingleses, que tienen nombre común para casi todo, le llaman "dog vomit", también "fish-egg slime". El parecido es evidente.

De regreso a Azuel por el sendero de Volteones.

Las siempre llamativas hojas de cornicabra (Pistacia terebinthus) con su color otoñal.


Llegamos a Azuel al caer la tarde tras una intensa jornada de senderos y miradores naturales. Volvemos a subir al Mirador del Tomillo para ver como la Sierra Morena se vuelve roja con el sol poniente.

La mañana siguiente toca conocer un paraje patrimonial que ha quedado olvidado a pesar de su belleza y valor histórico. 

Para llegar a él tenemos que andar un buen rato por este amplio lecho de cantos rodados que provoca el río Guadalmez cuando se ensancha en sus avenidas.

Se trata de un pequeño pero singular puente medieval que ha quedado olvidado al no encontrarse en ningún camino conocido. Su nombre, el Puente Currito. Difícil de fotografiar por la vegetación que le rodea.
 
 Se trata de un puente largo y estrecho, por lo que solo servía para el paso de personas y ganado. Además, cada uno de sus extremos se asienta en una región ya que el río por aquí es frontera entre Andalucía y Castilla la Nueva (actual Castilla La Mancha). Cuentan que lo construyeron pastores y ganaderos para pasar sus rebaños del sur al norte y viceversa. Su estrechez también pudo servir para contear las cabezas y así controlar las pérdidas.

Como el Guadalmez recoge las aguas que bajan de la mas alta Sierra Morena manchega, y en época de lluvias es bastante caudaloso, el puente cuenta con recios tajamares hacia el lado por donde llegan las aguas.

Sobre un pretil del puente encontramos una "visitada" letrina de gineta.

Al otro lado del río se extiende la raña de Fuencaliente y la cara sur manchega de Sierra Morena. Todo lo que vemos es la finca La Gargantauno de los mayores latifundios de España, propiedad del duque de Westminster y cazadero habitual de la casa real británica. La Garganta cuenta, como no, con helipuerto, escuela, iglesia y hospital de primeros auxilios.

Damos un agradable paseo por caminos públicos del valle del Guadalmez.

En la orilla de una pantaneta encontramos rastros de nutria ya deshechos y secos. Es increíble como pueden tragarse una pata de cangrejo entera y defecarla intacta.


De vuelta a Azuel paramos en unas zonas lacustres que se abren en la dehesa. Se conocen como trampales.

Es la hora de "hidratarse" y hacemos una "parada técnica" en el único bar de Azuel: el Bar Hnos. Ruíz. Una simpática familia lleva este amplio "ágora" por donde pasa casi todo el que vive o pasa por el pueblo. Las paredes forradas de corcho, los azulejos de la barra, la chimenea para el invierno, los ventiladores de techo para el verano, el escay que forra las puertas y las mesas camilla (listas para la llegada del frío) le dan al bar un aire retro (o de "cuéntame") que nos gusta.


De la pared cuelgan cuadros, almanaques y fotos casi todos relacionados con la caza y la pesca. Y trofeos, como esta cabeza de venado "vareto" con las cuernas dispuestas de una forma bastante anormal.


Y cuando ya nos íbamos para recoger bártulos y volver al sur entraron unos vecinos con varias cestas de níscalos recién colectados. Venían de la cercana Fuencaliente, primera población de Castilla la Mancha a tan solo 10 minutos por carretera y donde hay pinares donde el níscalo se da bastante bien. Aunque los níscalos eran para consumo familiar tuvieron a bien, ya que eramos los únicos forasteros que estábamos allí, aprovisionarnos con unas cuantas docenas para darnos el gusto de cenarlos esa misma noche a unos 350 kms. al sur de Sierra Morena. Y supieron a gloria.



GRACIAS A MARIAJOSE Y JAVIER POR SU HOSPITALIDAD EN ESTE HERMOSO RINCÓN DE SIERRA MORENA.

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Para los interesados en conocer y pasear este rincón de Sierra Morena:
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