"Delectando pariterque monendo" Horacio

21 mar. 2015

MONTES DE MEDINA el último refugio... (1ª parte)



Al sur de Medina Sidonia se levantan una serie de cerros, de poca altitud pero bien verdes y cerrados de bosque, donde el alcornoque y el acebuche son los arboles dominantes. No llegan a ser sierras como las mayores elevaciones al oeste del término municipal, aquellas que se asoman a La Janda y quedan dentro del P. N. de Los Alcornocales. Pero puede decirse que estos montes tienen los suelos de areniscas aljíbicas mas occidentales de la provincia. Son como un trocito de Los Alcornocales pero aislado y rodeado de campiña y tierras de labor. Revisando estos parajes en ortofotos y mapas veremos que allí se ubica un vértice geodésico, con solo 226 m., que se denomina Cancha de la Parra. Aunque la mayoría de estos montes son fincas privadas todavía quedan coladas, descansaderos y padrones (vías pecuarias) que permiten cruzar y conocer estos desconocidos "Montes de Medina".
Esta entrada (y la siguiente) al blog es producto de varios paseos y excursiones por estos montes desde que fuimos por primera vez en la primavera de 2013. A medida que fuimos "descubriendo" sus senderos, lajas, peñas, cuevas, flora y fauna, encontramos citas de sus parajes en varios trabajos históricos sobre los últimos maquis que por allí encontraron refugio. Esto hizo que nos enfrascaramos en buscar esos refugios de "bandoleros del siglo XX" ...hasta dar con ellos.

Ya hace dos años que buscamos información en la red sobre estos montes, por si alguien había publicado algún sendero y nos daba alguna pista para hacer su "cumbre" mas significativa. En la foto alcachofas silvestres cargada de caracoles, a piedemonte.

No encontramos nada y por eso tiramos de mapas para intentar llegar al vértice de la Cancha de la Parra, casi en el centro de estos cerros. En la foto: palmitos crecidos con buena altura.


A medida que nos adentramos por estos cerros "medinatos" nos damos cuenta el por qué de esa intensa mancha verde al sur de la villa, entre Medina Sidonia y los campos de Vejer de la Frontera.

Y en el segundo intento llegamos al vértice Cancha de la Parra (en la foto). Casi rodeado de lentisco, en una cumbre muy amplia y llana pero con buenas vistas. Curiosamente servía de improvisado altar con varios ramos de flores, ya secas. No sabemos que hacían allí arriba.

Pero antes de llegar a la Cancha de la Parra hemos recorrido coladas y laderas con rincones que no esperabamos. Como este pozo-manantial de Villanueva.

Allí mismo disfrutamos del momento en que una preciosa libélula (Orthetrum chrysostigma) emerge de su exuvia (piel seca), despliega sus alas y echa a volar.

Y no menos bellas estas mariposas de las familias Lycaenidae (izq.) y Pieridae (der.).

Hongos o setas en distintos estadíos.

Dos polillas, menos vistosas pero no menos interesantes. Palpita vitrealis (izq.) de la familia Crambidae, de alas transparentes con un ligero borde marrón, sus orugas se alimentan de Jasminum y Olea. Y Calophasia platyptera (der.), una especie poco común de la que nos han pedido datos de ubicación y fecha de avistamiento.

Flora típica de monte mediterráneo: Salvia barrelieri y Hypericum perforatum.

Una especie de la que no teníamos foto, Teucrium resupinatum, endemismo betico-rifeño.

Sobre un cardo azul resalta este escarabajo verde metálico: Cetonia carthami.

Flores de mirto o arrayán (Myrtus communis).

Aunque todo parece ser cerro y bosque hay buenos ejemplos de lajas y roquedos.

Curiosamente en el cerro de la Cancha de la Parra (cancho= peñasco grande) apenas pueden verse algunas lajas de roca sin vegetación.
 
Cruzando lajas camino de la  modesta cumbre.

Saliéndose de las veredas pueden verse rincones umbríos y frescos donde abundan los helechos.

Y algún manantial de aguas herrumbrosas, típicos de suelos de arenisca.

En estos regatos encontramos dos plantas del mismo género y típicas de suelos encharcados: Lythrum hyssopifolia (izq.) y Lythrum junceum (der.).


Varias vistas desde la amplia cumbre de Cancha de la Parra. Hacia el norte aparece, por encima de otro cerro, la parte mas alta de la villa de Medina Sidonia.

Hacia el sur las lomas de Naveros y la blancura de Vejer de la Frontera.

Girando un poco al suroeste llegamos a ver el Atlántico, Chiclana y la costa entre cabo Roche y Sancti-Petri.


Hacia el este se advierte el extremo occidental de la llanura de La Janda y las sierras de Los Alcornocales que se asoman a ella. Un poco mas cerca Sierra Momia, entre el Barbate y el Celemín (embalses).

Hacia el noroeste la Sierra de las Cabras y el gran macizo de la Sierra del Aljibe (máx. cota de Los Alcornocales). En días claros podría verse por detrás la Sierra de Grazalema.

Tirando un poco de zoom llegamos a ver el castillo de Torrestrella.

A pocos metros del vértice unas grandes losas de arenisca nos dan que pensar en alguna antigua construcción. Incluso en los restos de un dolmen o menhir ¿?.
 
Como buscamos lugares de refugio naturales nos atraen las zonas donde la roca sobresale del bosque. 

Laja de roca tapizada de flores de Pistorinia brevifolia, otra especie exclusiva de Marruecos y Andalucía.

Uno de los peñascos mas llamativos es este conocido como Peñaplata o Piedraplata. Y a el nos dirigimos.

Y nos llevamos la sorpresa de encontrar sobre Peñaplata varias tumbas antropomorfas. Juntos con las tumbas de Naveros estas son las mas occidentales de la provincia (de momento).

Aunque ya está muerto, sobre la roca nos llama la atención un escarabajo tenebriónido que es de los mas grandes del continente, de ahí su nombre: Blaps gigas. (gigas= gigante en latín)


Flor de Lonicera sp. (madreselva).

Flores de Linum tenue subsp. tenue (lino amarillo).

En algún lugar de estos montes se encuentra un paraje donde los maquis se refugiaron. Venían huyendo de la fuerte presión que tenían en las serranías de Ronda y Grazalema, donde ya no les quedaba un rincón seguro donde ocultarse. Estuvieron escondidos en estos bosques, en cuevas y en campamentos que desplazaban de una hondonada a otra cada cierto tiempo. 

El cabecilla se llamaba Bernabé López Calle y su alias era Comandante Abril. Natural de Montejaque (Málaga) era guardia civil y siguió fiel a la república en la sublevación militar de 1936. Por ello estuvo preso y a poco de salir, en 1943, se "echó al monte" con una cuadrilla de fieles a la causa. Según algunos estudiosos del tema en estos montes, cercanos al mar, era mas fácil recibir la ayuda que recibían de los aliados (ver Operación Torch) desde Gibraltar y el norte de Africa, como opositores locales que eran de un régimen amigo de Alemania.

Los informes extractados de los archivos históricos citan parajes de estos Montes de Medina que fueron utilizados como refugio por el comandante Abril y su partida. Nombres de lugares que hemos buscado en diferentes excursiones por la zona.

Aprovechamos una inclinada laja de arenisca para adentrarnos en las laderas de los cerros de la Atalaya.

Flores de Centaurium erythraea subsp. majus con un inquilino.

Un amable jinete que guarda ganado en la zona nos indica algunos lugares que nos pueden interesar.

Seguimos monte arriba.

En un paredón extraplomado, que bien pudo servir de refugio, encontramos grabada una cifra: 1959: Si se refiere al año es mas reciente que las fechas que nos traen por aquí. Lo cierto es que el lugar es bueno para que corcheros y pastores lo hallan utilizado de siempre.

Pradera tapizada de millones de diminutas flores amarillas de Pulicaria paludosa.

Asparagus albus. Planta cuajada de flores. Una belleza pero llena de espinas.
 
Por el Cerro de la Atalaya. No tiene vértice pero es mas atractivo que la Cancha de la Parra. Su cima queda en finca privada y se necesita permiso.

En una laja de arenisca encontramos estos bolaños naturales que emergen gracias a la erosión de la roca mas blanda alrededor. No muy lejos está el Paraje geológico de los Banquettillos de Naveros, donde estas curiosas formaciones son abundantes.

Restos de muros con suelos losados. Cabañas o chozos de pastores o de carboneros en zonas altas y abiertas. Pensamos que no es lugar para esconderse.

Una araña Argiope trifasciata tiende su telaraña entre los arbustos que han nacido sobre los muros derruidos.

Otra araña acecha entre varias flores de Cynoglossum creticum.

Otros restos de una casa, de cuando el monte estaba mas habitado. Al parecer los guerrilleros solían visitar a los campesinos para concienciarlos del por qué continuaban en guerra.

Flora típica del monte mediterráneo. Flor de jara pringosa (Cistus ladanifer).
 
Lavanda o cantueso (Lavandula stoechas subsp. stoechas).

 
 Hypochaeris glabra, pequeñita y en suelos pobres.

Y no faltan las orquídeas aunque siempre hemos ido un poco fuera de temporada. Esta belleza rosada es Anacamptis morio subsp. champagneuxii.

Un buitre abandona los Montes de Medina aprovechando alguna corriente térmica. Nosotros también salimos del monte cerrado pero volveremos en cuanto podamos, ...seguiremos buscando ese lugar que un veterano guarda (que vivió de joven aquellos años difíciles) nos ha contado que fue el último refugio de los maquis. Un topónimo que no viene en los mapas porque solo se conoce así desde esos años y por lo que allí ocurió: el Hoyo de los Maquis. Desde ese secreto paraje el cuerpo del comandante Abril fue llevado por una mula (nos dijo hasta el nombre de la acémila) hasta el cementerio de Medina, donde fue enterrado.  

De vuelta de uno de nuestros paseos entramos en Medina Sidonia para tomar café. Pasamos por el cementerio y se nos ocurre parar y preguntar. Ha habido un entierro y salen del recinto muchos señores mayores y apenas alguna señora (algo usual por estos lares). Uno de ellos se queda rezagado y charla con el técnico municipal. Nos acercamos para preguntarle a este último si sabe el lugar dónde está enterrado el montejaqueño Bernabé López Calle. Por pura casualidad el otro señor, ya octogenario, nos comenta que el vivió de cerca aquellos acontecimientos. Era un niño pero su padre, que era guarda de una finca en los Montes, le contó como fué todo aquello. Coincide con los artículos y trabajos que hemos leído sobre el tema. Tras un rato de charla nos señala dónde fue enterrado el comandante Abril y Juan Ruiz Huercano (carbonero natural de Jimena pero vecino de Ubrique), uno de sus ayudantes. Sin caja ni seña alguna sus cuerpos están bajo un viejo ciprés en lo que hoy es un parterre del "campo santo".  


En una segunda entrega seguiremos mostrando los Montes de Medina. Cuevas que sirvieron de refugio, peñascos desde donde controlar el terreno, y el último refugio de los que bajaron de la sierra al monte: el Hoyo de los Maquis.



14 comentarios:

  1. Que bonitas fotos, de cine y bien esplicado todo

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    1. Gracias Contreras. Tu si que conoces montes amigo.

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  2. Felicidades Jose Manuel porque demuestras en cada entrega que cualquier rincón puede ser objeto de la más interesante de las excursiones. Sólo basta aplicar esa mirada tan especial en la que ya eres un auténtico maestro.

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    1. Me encanta tener una excusa para ir a conocer cualquier rincón. Se ve el paisaje de otra manera. Gracias por tu comentario Agustín.

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  3. Qué pedazo de reportaje. Preciosas fotos.

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    1. Gracias Juan Luis. Es mi cámara, que me da buenos resultados.

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  4. Enhorabuena José Manuel, por el extraordinario trabajo de difusión que realizas.

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    1. Gracias. Como decía Horacio "Delectando pariterque monendo".

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  5. Felicidades, me encanta descubrir con vosotros nuevas cosas. Gracias,

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    1. Lo de compartir-descubrir es mutuo Jr. Gracias amigo.

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  6. Pues ya tengo ganas de saber más sobre el Comandante Abril. Muy bueno el reportaje José Manuel.

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    1. Pues... voy a tener que aumentar con una tercera entrega Selu (jajá). Hay amigos que me están aportando "nuevos" datos sobre esta parte de nuestra historia reciente

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  7. Primera y segunada parte.
    Felicidades José Manuel. Nos sorprendes cada vez que sales de tu casa al campo. Un saludo.

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  8. Gracias a personas como usted podemos conocer zonas de nuestra tierra que de otro modo jamás sabríamos que existe.
    Excelente reportaje.

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