"Delectando pariterque monendo" Horacio

28 may. 2010

SUBIDA AL PICACHO ó LOS ALCORNOCALES EN SU MÁXIMO ESPLENDOR

El Picacho con 882 metros no es la cota mas alta de Los Alcornocales pero sí puede decirse que es el monte mas vistoso y enhiesto del Parque Natural. Comenzamos la ascención en el area recreativa que lleva su nombre. Y la primera parada obligada es la Laguna del Ingeniero, como siempre la conocimos, ahora Laguna del Picacho, a unos 400 metros de altitud. Por delante otros tantos metros de desnivel cruzando un trozo del bosque de alcornoques mas grande del planeta, y ademas en estas fechas en su máximo esplendor.
Cruzamos el Arroyo de la Cierva que nace junto a la cumbre del Aljibe (1.091 m.). No perdemos de vista el Picacho, con sus contrafuertes de oscura roca arenisca.

Tras cruzar la odiosa pista asfaltada que lleva al radar militar del Montero nos adentramos en la Garganta de Puerto Oscuro. Empezamos a observar y fotografiar cada rincón y cada detalle del bosque. Como esta mariposa (Lycaena phaleas) libando la flor de la árnica (Pulicaria odora).
Esta bellísima orquídea es Epipactis tremolsii. una especie que, según los expertos, deja "atontados" a los insectos que osan libar su néctar embriagador.

Un rayo de luz ilumina esta Andryala sp. donde descansa un tábano succionador, que lo mismo chupa nectar de flores que la sangre de grandes mamíferos (vacas, ciervos, jabalíes, ...).

Por fín uno de los "tesoros" que guarda Los Alcornocales: Rhododendron ponticum. El ojaranzo es una espescie reliquia del terciario catalogada "en peligro de extinción" y que durante pocos dias al año nos muestra sus grandes flores rosadas. Sus parientes mas próximos en la península son los brezos y el madroño. Para ver otras especies de rododendros hay que "bajar" a climas subtropicales.

Digitalis purpurea subsp. bocquetii ó dedalera, una planta muy tóxica y por lo tanto respetada por los herbívoros del bosque.

También vemos, por primera vez para nosotros, este Allium scorzonerifolium. Unico allium de flor amarilla (los demas varian del blanco al rosáceo). Es una especie exclusiva de la mitad occidental de la península y del magreb.

Las Tolpis sp., que parecen sacadas de un jardín, son bastante comunes en el sotobosque.

Ganamos altura cruzando un bosquete de Pinus Pinaster (pino resinero), producto de una repoblación insensata de los años 60. Estamos cerca del Puerto de las Calabazas (783 m.).

Cerca del collado encontramos un fantástico rodal de la planta mas peculiar del Parque. Es la Drosophyllum lusitanicum, planta carnívora cazadora de insectos que le sirven para complementar su nutrición. Especie de flores amarillas, única en su genero, que solo se da en la costa portuguesa y a ambos lados del Estrecho.

Sus hojas finas y alargadas estan cubiertas de tentáculos pegajosos que despiden un olor a miel que atrae a pequeños insectos voladores. Estos quedan pegados muriendo asfixiados o por inanición.

Las presas (puede verse una en la hoja de la derecha) son degradadas por enzimas y los nutrientes son absorbidos por las numerosas glándulas. Falta decir que es una planta catalogada como vulnerable incluida en la lista roja de la flora andaluza.

Despues de un buen rato retratando carnívoras trasponemos el Puerto de las Calabazas. Desaparecen los árboles y la vegetación se vuelve rastrera. Aquí el viento debe pegar fuerte.

El suelo está tapizado de plantas con bajo porte: jaras, lavandas y robledilla.
Quercus lusitanica (robledilla) en flor con una bellosidad de aspecto sintético.

Klasea alcalae, un cardo endémico que encontramos cerca de la cumbre.

Y entre sus hojas observamos esta chinche del trigo (Eurygaster austriaca). Puede que el fuerte viento de levante de dias anteriores haya subido hasta aquí a este desubicado bichejo.

Scorpiurus sp. una leguminosa de llamativa flor naranja, un color poco habitual en nuestra flora.

Desde este punto miramos atrás y podemos ver mas abajo los oscuros pinos resineros y, al fondo, la amplia cima del Aljibe (1.091 m.). Detras queda la provincia de Malaga.

El último repecho rodea una enorme laja inclinada donde un gran bloque de arenisca hace equilibrios para no deslizarse. Paco Pizarro, mi cuñado y hoy compañero de excursión, bromea haciendo "postura de sansón" para la foto.

Doble foto de la cumbre (con y sin indicadores) con un fondo extraordinario de vista al norte.
Detalle, con el zoom a tope, de la Sierra del Endrinal (P.N. de Grazalema) y el pueblo blanco de Benaocaz en el centro de la imagen.

Nos asomamos al tajo de arenisca y vemos, muy abajo, la Laguna del Picacho, nuestro punto de partida.

Un peñasco sirve de posadero para una familia de buitres leonados (Gyps fulvus). Algunos de ellos nos han acompañado durante toda la subida.
Un poco de pan, queso, salchichón de venado, fruta y agua fresca de la fuente del puerto de las palomas y tiramos para abajo .

En las grietas de la arenisca aljíbica florece la Sedum brevifolium, planta de hojas carnosas muy común en zonas de montaña.

Todo el trayecto esta balizado con señales como esta. A un lado esta Lagartija colilarga (Psammodromus manuelae) que debió perder la cola y esta regenerando una nueva.

De nuevo entre los citados pinos resineros cuyas raíces sirven de escalones naturales para el sendero.

Antes de volver a adentrarnos en el bosque de alcornoques observamos por encima el Canuto o Garganta de Puerto Oscuro.

Dos ramilletes de llamativos Cytinus hypocistis parasitando un arbusto de jara.

Mientras seguimos bajando encontramos estas llamativas flores de la Hierba de la Hiel (Centaurium erythraea). Una planta usada desde la antiguedad y que todavía se incluye en medicamentos y cosméticos (como tinte natural de color rubio intenso).

La Campanula lusitanica es una especie ibérica de flores moradas. Sin embargo tuvimos la suerte de encontrar una planta con la flor albina.

Final de trayecto de nuevo en la laguna. Ha sido un día excepcional: buen tiempo, buena compañía y el mejor momento para disfrutar de los tesoros que nos guardan LOS ALCORNOCALES.

17 may. 2010

SIERRA DE GIBALBIN

La Sierra de Gibalbín (monte grande o monte del pozo, según que arabista) es la máxima elevación de la campiña jerezana y separa, a su vez, a esta de la campiña sevillana. Sus 410 metros (en vertice geodésico) la convierten en un mirador natural allende los tiempos. De hecho en sus laderas y cumbres han aparecido vestigios de la edad del Bronce hasta el Medievo. Ahora, su altitud y estratégica situación solo sirven para sostener una "plantación" de antenas de todos los tamaños, colores y formas.

 
Ya hace unos años que nos propusimos conocer todos los castillos y torres de la provincia. Hablamos de aquellas construcciones que necesitaban de una excursión, mas larga o mas corta, para acceder a ellas. Algunos, como los castillos de la Sierra de Grazalema (Cardela, Matrera, Aznalmara) son agradables ascenciones con hermosas vistas. Otros solo son paseos breves y accesibles para cualquiera (Torrestrella, Gigonza, Esparragal). Creo que las conocimos todas, a excepción de un arruinado castillo situado en lo mas alto de una finca privada y con acceso prohibido por las antenas militares: el Castillo de Gibalbín. Esta primavera por fin hemos subido a Gibalbín "abriendo una vía directa a la cumbre".

Partimos desde la misma barriada rural de Gibalbín en las afueras de Jerez. Primero tomamos la vereda de la Bernala para luego cruzar el algarrobal que rodea un antiguo balneario de aguas sulfurosas conocido como "Baños de Gibalbín".

 
Ganamos altura poco a poco rodeados de largas varas de Nepeta tuberosa subsp. tuberosa.

Pasamos junto al Cerro Tinaja y se abre ante nosotros un campo en barbecho atestado de grandes flores amarillas de Coleostephus myconis.

 
Nos llama la atención esta bellísima, y poco habitual por estos lares, zigena azul-verdosa. Puede ser Jordanita sp. o Adscita sp., dos mariposas dificiles de distinguir a simple vista.

 
Tenemos ya a la vista las antenas que pueblan las dos cumbres principales de Gibalbín. Nos dirijimos a la de la izquierda que es donde se encuentra el castillo y el vértice geodésico.

 
Las verdes praderas (en esta época) que anteceden a la zona mas alta sirven de pastos para un grupo de yeguas recién paridas.

 
Misopates orontium muy común en pastizales y de nombre común dragoncillos.

Aparecen algunas encinas y acebuches de gran porte, reliquia del bosque primigenio que debió poblar la Sierra de Gibalbín. Abajo la campiña se divide entre verdes y ocres.

Ya estamos cercanos a la cumbre y vemos claramente enormes antenas, casetas electricas y parte de la torre almohade. Aprovechamos un sendero que se adivina entre la vegetación, muy cerrada en algunas manchas.

Ultimo tramo entre coscojas y lentiscos.

Casi en lo mas alto nos paramos para disfrutar de una vista completa de la ciudad de Jerez y alrededores: los mas cercanos son los llanos de Nueva Jarilla, después el aeropuerto y la autopista Sevilla-Cádiz, el extenso núcleo urbano, la línea oscura de la Sierra de San Cristóbal y al final las grandes torres y pórticos de los Astilleros de la Bahía de Cádiz.

El cartel, tumbado y descuidado, que señala la zona arqueológica en la cumbre de Gibalbín es una premonición de lo que nos vamos a encontrar.

La cerca del castillo es de tapial con forma de cuadrilátero y en el centro lo que queda de la torre. A un lado, junto a una higuera, el vértice que marca los 410 metros.

De la torre, de época almohade, solo se mantienen tres paredes y todas con grandes hundimientos.

 
Los sillares mas grandes son de época romana (tienen restos de canales y quiciales) y fueron reutilizados por los almohades.

Nos asomamos al noreste y apreciamos claramente, junto a la población de El Cuervo de Sevilla, la Laguna de Los Tollos, la tercera en extensión de Andalucía y que no aparece en el catalogo de Espacios Naturales protegidos de Andalucía, a pesar de su importancia. Casi en el horizonte Trebujena, el Guadalquivir y Doñana, con las líneas blancas de dunas y costa atlántica.

Abandonamos el castillo, o lo que queda de él, y pronto perdemos altura siguiendo rodaduras de tractor hacia el Cerro Tinaja, todo punteado de olivos.

 
Sobre la blanca tierra caliza tenemos la suerte de retratar este peculiar escarabajo rayado de terciopelo negro. Se trata de Alphasida martinezi gaditana, una especie rara y endémica de la provincia descrita en 1905.


Y otro bichejo muy peculiar es este Cossyphus hoffmannseggi. Se trata de un escarabajo de aspecto muy curioso debido a la cutícula dorsal, semitransparente y bastante rígida, que se expande sobre todo su cuerpo formando una especie de escudo protector. Tiene su distribución por el suroeste iberico y Marruecos pero sus parientes mas cercanos se distribuyen por regiones tropicales de Asia, Africa, Australia y Madagascar. No tiene nombre común pero algunos expertos le llaman, acertadamente, "escarabajo semilla". Datos aportados por Iñigo Sanchez (biólogo) y de "Los Cossyphus Ibéricos" de Francesc Español Coll (entomólogo, espeleólogo y montañero).


 
En las partes mas bajas de la sierra encontramos enormes cárcavas horadadas por las fuertes lluvias del pasado invierno.

 
Las zonas mas húmedas a piedemonte son ideales para que florezca la espectacular flor de Nigella papillosa.

 
Sobre hojas de fresno (Fraxinus angustifolia) en el nacimiento del Arroyo de los Garzos observamos esta mariposa de Abraxas pantaria, cuyas orugas defoliadoras pueden llegar a ser plaga arborícola.

Volvemos a ver el caserío de la barriada de Gibalbín junto al verde claro de unos conocidos viñedos. Al fondo a la derecha, entre nubes, la Sierra de Grazalema. Y a la izquierda las sierras de Líjar (Algodonales) y El Terril, máxima cota (1.129 m.) de la provincia de Sevilla.

 
Una cabrilla (Otala lactea) "descansa" en el tallo de un cardo yesquero (Echinops strigosus).

 
De nuevo en la campiña jerezana fotografiamos esta Tarabilla común (Saxicola torquatus).

 
Pareja de Aguiluchos cenizos (Circus pygargus).

 
Triguero (Emberiza calandra).

 
Y antes de volver a Jerez nos encontramos con esta Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).