"Delectando pariterque monendo" Horacio

1 jul. 2020

LAS PALOMAS (Arte Sureño)

En la provincia de Cádiz el topónimo "Las Palomas" está muy bien representado. Que se nos venga rápido a la memoria hay un puerto de montaña, una puerta entre montes, una isla, un islote, una cueva caliza, un manantial, un arroyo, ... Pero es que si ponemos el término en el "Buscador de nombres geográficos" del IECA aparecen hasta 21 coincidencias: cortijo, tajo, haza, donadío, etc. En esta ocasión hemos visitado los cuatro abrigos de Las Palomas, en Tarifa. Un santuario del arte rupestre que guarda uno de los mejores ejemplos de nuestro Arte Sureño. Lugar elegido por nuestros ancestros paleolíticos y neolíticos para plasmar su interacción con la flora y la fauna prehistórica. Un lugar a cuidar y conservar.  

Los abrigos o cuevas de Las Palomas se encuentran en una sierra interior del t.m. de Tarifa. En un lugar de no fácil acceso -aunque llega algún que otro vándalo- y en finca privada, por lo que se necesita permiso.

El lugar fue descubierto por el abate francés H. Breuil en 1916. Fue declarado BIC en 1985 y estudiado desde entonces por diversos expertos. A pesar de ello no tiene ninguna protección ni identificación como tal.

Estuvimos en la cueva principal de Las Palomas hace muchos años. No teníamos ni cámara!! Por lo que volver a este lugar ha sido un gran momento.

Además el día elegido ha sido el mejor. El cielo está cubierto, ha llovido toda la noche y el monte está fresco y húmedo. Tanto que la vegetación nos deja empapados de medio cuerpo para abajo. En la foto un hongo lleno de agua de lluvia.

Flores de Lobelia urens con gotas de lluvia.

Nos acompaña Hugo Mira, reciente descubridor de unos motivos paleolíticos en estas cuevas, que en pleno siglo XXI siguen dando sorpresas gracias a los adelantos tecnológicos.

Bonita esta Rhaponticoides africana (antes Centaurea africana) con gotas de agua. Veremos muchas, ya que están en su máximo de floración.

Por fin estamos en Las Palomas I, la mas grande de las 4 y con mayores paneles con pinturas.

Espectaculares estas pinturas en la pared al resguardo del levante!!



Mi amigo Manolo disfrutando de este lugar mágico.

Montaje de varias fotos con todo el panel principal.

En la pared de poniente deben haberse perdido muchas pinturas por efecto de la erosión natural que predomina en la zona, pero quedan algunos trazos como estas formas a base de puntos realizados con dos dedos a la vez. A la derecha hay una figura tan gastada que cuesta ver con el ojo humano.

Gracias a la tecnología de la cámara de Hugo (con la aplicación D-Stretch) podemos observar trazos que nuestra vista ya dan por perdidos. Vemos una cabeza de caballo de un pigmento pardo que se ha datado en el paleolítico.

Incluso en el mejor panel de pinturas esta tecnología permite ver trazos más antiguos que quedaron por debajo de pinturas realizadas posteriormente.

Las Palomas I, boca inferior.

Vemos como entra y sale en esa zona superior semi-oscura un ave de rápido vuelo.

Y es que hay un nido de tierra casi en el techo. Todavía con pollos de avión roquero (Ptyonoprogne rupestris).

En la puerta de la cueva crecen mas plantas y flores de la fotogénica Rhaponticoides africana.

Rhaponticoides africana. Esta planta es originaria del norte de Africa (desde Marruecos a Libia) y está presente en Sicilia, Portugal y en España (aunque solo en Cádiz, Málaga y Pontevedra).

Un estudio reciente (2019), publicado en la revista del Jardín Botánico de Kew, describe que las flores de Rhaponticoides africana contienen un flavonoide -la algerianina- que se está mostrando eficaz en la lucha contra la leucemia. Y que por suerte resulta una planta de fácil cultivo.

Cusiosamente vimos una mosca que gustaba de posarse en sus flores. Incluso copulando como esta pareja de la foto. Mandamos fotos a expertos que nos dijeron que es una mosca del género Terellia. Hay Terellias que viven en torno a las centaureas, ya que sus larvas se alimentan de estas plantas. Pero esta no coincidía con ninguna de las especies ibéricas. Habrá que volver y capturar algún ejemplar.

Y entre una cueva y otra seguimos viendo flores. Como estas!! (abajo con más detalle).

Teucrium pseudoscorodonia.


Caminamos con cuidado por la laja que guarda a las 4 cuevas de Las Palomas. Como muchos ya sabéis, esta roca arenisca cuando está seca es muy segura y agarra bien la goma de las botas; pero cuando está mojada su capa de líquenes "revive" y se convierte en una peligrosa "gelatina". Por eso mismo evitamos la cueva 2, ya que su acceso es complicado.

En las grietas de la roca vemos colonias de esta planta crasa: Sedum brevifolium.

Panel principal de Las Palomas III. Pinturas muy desgastadas donde destacan los antropomorfos con brazos en jarra.

Dos cuadrúpedos que podrían ser ciervas o équidos.

Vista frontal de Las Palomas III.

Entre la III y la IV otra bonita flor. Esta es Klasea boetica subsp. alcalae. Otra norteafricana solo presente en Cádiz y Málaga.


Y llegamos Las Palomas IV.

La cueva es muy abierta, casi mejor es un abrigo, y esto hace que tenga menos pinturas.

Puntuaciones, zoomorfos, antropomorfos, líneas en zig-zag. Todas más fáciles de ver con la cámara especialmente preparada para ello. Hugo encontró en estas cuevas pinturas únicas y ya perdidas para el ojo humano. Hablamos de manos impresas en negativo sobre la pared (aerografiadas) en el paleolítico. Existen pocos casos de estos en el sur peninsular por lo que este descubrimiento ha sido motivo de una publicación en el nº 52 de la revista Almoraima, que pronto será presentada. podéis ver un adelanto clicando aquí.

Si vemos bien en la pared de arenisca a esta araña típica de estas cuevas y abrigos: Tama edwardsi.

Bajamos por un cerrado canuto que nos permite ver este avellanillo: Frangula alnus subsp. baetica.

Ya en un prado lo encontramos tapizado de Tolpis.

Y de otras flores amarillas como este Linum tenue.

Teucrium resupinatum.

Entre las flores de una tagarnina asoma este pequeño saltamontes (Calliptamus sp.).

Lythrum junceum.

Y para acabar este ortóptero que parece "fabricado" con arenisca. Una ninfa de Acinipe sp.. Cuando crezca se convertirá en el saltamontes más grande y pesado de la Península.

Imagen de Hugo Mira realizada en Las Palomas: mano en negativo de una persona que le falta el meñique, o que lo ocultó intencionadamente. Gracias a Hugo por enseñárnosla in situ. Y a Manuela Puerta, Eduardo Briones y Manolo Barcell por su compañía en este viaje al pasado.





24 jun. 2020

El pseudokarst de Medina

Según los geólogos un karst (por la región eslovena de Carso, o Karst en alemán) es una formación, relieve o paisaje, que se produce por la erosión de la roca caliza causada por su disolución al contacto con las aguas de escorrentía. En nuestras sierras calizas del P.N. Sierra de Grazalema hay magníficos ejemplos de paisajes karsticos: el torcal de Cancha Bermeja, los lapiaces del Endrinal, las dolinas y poljes de Líbar, el cañón de la Garganta Verde o la cueva de La Pileta. Pero resulta que cuando estas formaciones erosivas se dan en la roca arenisca (presente en la otra mitad de nuestra provincia) los geólogos utilizan el nombre de "pseudokarst". La erosión de la roca arenisca es muy visible en la formación de huecos redondeados -o alveolos- dando lugar incluso a covachas y abrigos, algunos tan grandes que los nombramos como cuevas. Pero también se dan"pseudokarst" más raros y singulares, como por ejemplo el conocido sitio geológico de Los Banquetillos, en Naveros, Vejer. En Medina Sidonia hemos dado con otro "pseudokarst" semejante al de Naveros pero de mayores dimensiones.

Conocemos este paraje geológico de hace tiempo. Incluso lo publicamos en nuestro anterior blog. Como estuvimos campeando por la campiña de Medina, en busca de algunas especies botánicas, decidimos volver a visitarlo. Una de las plantas que queríamos ver es esta umbelífera cuya flor se sube a más de dos metros dejando las hojas a ras de suelo: Magydaris panacifolia.

La campíña, a primeros de junio, todavía está verde. Además es la época que llamamos -personalmente- de las flores amarillas (finales de primavera).

Como esta Pistorinia brevifolia.

Esta plantita es una de las que queríamos ver. Nos la indicó un buen amigo. No la conocíamos en flor: Cullen americanum.

Cullen americanum. Al parecer el nombre de "americanum" le viene por un error del botánico que la describió. Ya que se hizo con ejemplares recolectados durante la 2ª expedición del capitán James Cook. La planta fue colectada en Madeira, pero por error se pensó que llegó desde America (donde además existe una planta muy similar en Chile). Ya aclarado el tema se quedó con ese nombre, aunque la planta sea de origen mediterráneo y esté pesente en la isla macaronésica.

Delphinium gracile tricolor.

Una abeja se tira de cabeza en la flor de un cardo.

Berberomeloe payoyo. Un coleóptero (popularmente "curita" o "aceitera") de largo y arrastrado abdomen que se redescribió este mismo año. Al ser una especie casi exclusiva de la provincia de Cádiz se le dedicó el nombre a la famosa raza caprina que da tan buen queso.

Castillo de Torrestrella, durante siglos dominando la campiña asidonense.

Un alcornoque que nunca se ha descorchado. Está en una cañada claro. Supongo qu el cartel no debería estar ahí, más bien detrás de la valla.

Una planta aromática (y muy gastronómica) que huele de lejos: poleo (Mentha pulegium).

Hormigas (Tapinoma cf. nigerrimum) merodeando por un cardo en flor.

Pluma de perdiz (aunque no lo parezca).

Y por fin avistamos este aislado paraje. Lo hemos llamado El "Pseudokarst de Medina".

La erosión del lugar hace que toda la zona baja sea un arenal. Con especies que hemos visto en la costa y dunas como este "escarabajo de playa": Erodius goryi.

Un bonito Lotus a plena floración.

Esta avispa de arena (Bembix rostrata) no paraba de escarbar o excavar, según se quiera entender.

Sobre la arena yace una gran almendra de roca arenisca. Debe haber rodado desde arriba, y hay dos más semienterradas.

Ya pisamos sobre una gran laja de piedra en la que sobresalen, a distintos niveles, enormes piedras de forma elipsoidal.

Algunas yacen enteras tras haber quedado "libradas" por la erosión.


Las menos tienen formas diferentes.

  Los geólogos llaman a estas formas nódulos o concreciones. Cuesta imaginar -para profanos en la materia como nosotros- cómo se formaron estas rocas. La cuestión es que estas masas pétreas tiene una cementación más fuerte y dura que el resto de la roca que la circunda. Por tanto, cuando la laja se ha ido erosionando, durante millones de años, estas concreciones más duras han ido quedando al descubierto.
 
Otro "paisaje lunar", como se suele llamar familiarmente a estas formaciones.
 


 Si no es porque saltó ante nuestros pies sería difícil ver a este maestro del camuflaje. El saltamontes Acrotylus patruelis. Una especie muy extendida que se encuentra en África, sur de Asia y sur de Europa. Curiosamente la cita más al norte es de un ejemplar visto en Alemania, en una estación de ferrocarril cercana a Nuremberg; probablemente llegó allí montado en un tren desde el sur.


Trifolium arvense.

El Pseudokarst de Medina está en finca privada (coto de caza menor), por lo que se necesita permiso para acceder y cuidado en determinadas épocas del año. Y en época de calor con las abundantes garrapatas.

Ajuga iva variedad pseudo-iva, con flores blancas (también se da con flores amarillas).

Paronychia echinulata.

Pimelia maura carroñeando un Thorectes lusitanicus.

Hormiga león (que no es hormiga).

Messor barbarus transportanto comida fresca. Esta si es una auténtica hormiga.

Y otro insecto con apariencia de hormiga es esta "hormiga de terciopelo". Es una avispa sin alas que tiene una picadura muy dolorosa. Aunque siempre intentará huir de nuestra presencia. No ataca, solo se defiende, y es un insecto muy bonito. Esta especie es endémica. Su nombre Dasylabris egregia.

Y para acabar un par de imágenes de los monumentos más visibles de Medina Sidonia.  De nuevo el Castillo de Torrestrella y abajo la iglesia de Santa María La Coronada.