"Delectando pariterque monendo" Horacio

31 dic. 2019

Pasión por las PIEDRAS


“La vida en sí no es la realidad. Somos nosotros quienes ponemos vida en piedras y guijarros.”
Frederick Sommer, fotógrafo y paisajista (1905-1999)
PASIÓN por las PIEDRAS (así, en mayúsculas) es lo que sienten y destilan nuestros amigos gavanencs Fina y Manolo. Llevan años viajando, en cuanto las obligaciones se lo permiten, con un objetivo que tiene tanta vocación como devoción (ambas en su 3ª acepción) -que no son lo mismo pero que se complementan muy bien en su caso-. Ver y fotografiar megalitos (sobre todo), pero también castillos, ruinas históricas, edificios singulares, es lo que les lleva a cruzar el mapa de un lado a otro. A veces hasta se salen, pero para eso está el GPS, que Manolo controla perfectamente!! Han pasado unos días -y no es la primera vez- por nuestras Sierras y las de Ronda, y les hemos acompañado algunos ratos. Aquí algunas de las piedras y de los paisajes que hemos disfrutado juntos.

 Como el campo base lo montaron, esta vez, cerca de Prado del Rey, nos acercamos a la iglesia del pueblo para ver este cipo funerario (siglo II) proveniente de la ciudad romana de Iptuci. Está dedicado a Fabia Fabiana, una mujer que pertenecía a una de las familias más influyentes de la zona.

 El cipo está incrustado en la base de la torre parroquial.

En Ubrique queremos ver un dolmen desmontado. Como suena. Pasamos bajo el peñón donde se encuentra el Castillo de Fátima o Cardela. Un castillo que, por su ubicación, nos recuerda a los castillos cátaros, asomado a un tajo vertical de gran altura.

El río de Ubrique baja a tope hacia el cercano embalse de Los Hurones. Y es que las lluvias de los últimos días se notan en cualquier regato.



Pronto este entrante del embalse estará por suerte cubierto. Durante la sequía de 2002 las aguas dejaron a la vista un dolmen, que fue descubierto por el colectivo TAMAL de Ubrique. Fue debidamente estudiado por expertos del Museo Histórico Municipal De Villamartín.

Bautizado como Dolmen de El Juncal (por el paraje donde se encontró) y ante la previsión de que fuera de nuevo enterrado y destruido por la erosión de las aguas se decidió retirar los ortostatos para reconstruirlo en una zona cercana, donde pudiera ser admirado por todo el mundo. (Croquis de Revista Atlántica Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social-UCA)

 Las piedras, dispuestas en la misma posición original, pero tumbadas en el terreno, fueron depositadas en una finca cercana. En un campamento que gestiona la asociación Scotus de España. Por suerte pudimos entrar para ver el dolmen desmontado, ya que había responsables allí. De todas formas es fácil verlo desde fuera, ya que está junto a la valla perimetral. Allí espera que algún día alguna administración dedique unos euros a montarlo y señalizarlo.

Hay ortostatos de roca caliza y de arenisca, casi al 50% (estamos en el límite geológico de estos dos tipos de rocas). Este de la foto (de arenisca) está lleno de cazoletas talladas, habitual en muchos dólmenes a modo de decoración.

 Junto al dolmen vemos manchas blancas entre la hierba. Son hongos ameboides o mixomicetos. Su nombre casi lo describe: Mucilago crustacea. Poseen la propiedad de moverse sobre maderas y vegetales ya que "padecen" fototaxia negativa, es decir, huyen de la luz para ir a zonas sombreadas y húmedas reptando. En algunos lugares tienen nombres comunes tan curiosos -y descriptivos- como "caca de luna" o "vómito de gato".

 La humedad nos regala estos pequeños micro-jardines verticales de líquenes.

 Seguimos en Ubrique pero para desplazarnos a su área arqueológica más importante. En el Salto de la Mora se encuentra la ciudad romana de Ocuri. Este yacimiento solo es visitable mediante recorrido guiado e interpretado. Todo un lujo y un valor añadido. En la foto el mausoleo o panteón de la necrópolis.

 Interior del mausoleo con la entrada original arriba.

 Cisterna.

 Todavía retiene el agua de lluvia.

 Las Termas.

 Viviendas.

Lirio de invierno (Juno planifolia).

De Ocuri nos vamos a la zona de El Hondón (Benaocaz) al pie del Salto del Cabrero. Al fondo la Sierra del Pinar.

Este valle, rico en aguas, ha sido habitado por el hombre desde la prehistoria. Aquí buscamos un conjunto de dólmenes. Pero también fotografiamos viejos edificios como esta bodega. Estos prados tuvieron viñas hasta la crisis de la filoxera, a finales del XIX; la plaga llegó incluso antes (desde Málaga) que a la comarca de Jerez.

Un gran fresno (Fraxinus angustifolia) infestado de muérdago o marojo (Viscum cruciatum). Esta planta, semiparásita, era considerada mágica por algunos pueblos de la antigüedad (como los celtas) ya que no tocaba la tierra -al no tener raíces- ni podía acercarse al cielo -por no sostenerse por sí misma-.

 Caminamos por coladas y cañadas que un día estuvieron empedradas y cuidadas. Hoy apenas quedan retazos como este.

 Un enorme algarrobo (Ceratonia siliqua) que por su tamaño podría estar catalogado como árbol singular.

Hojas de algarrobo.

Otra construcción en ruinas. Seguimos buscando los dólmenes.

El Salto del Cabrero (ahora más cerca).

Un prado lleno de lirios de invierno, de las pocas plantas que florecen con estos fríos.


Por fin llegamos a los Dólmenes de El Hondón.

Fueron descubiertos también (no hace muchos años) por los ubriqueños de la Asociación TAMAL. Buena vista la de estos jóvenes.

 Este es de los que mejor se advierte la forma y disposición.

No dejamos la zona ya que nos atrae un fuerte estruendo de agua. De nuevo pasamos por viejos tramos de calzada.


Entran nubes de levante, pero no amenaza lluvia. La Sierra de la Silla (de montar) hace honor a su nombre con esta bella y descriptiva silueta.

Hasta los árboles chorrean agua. El día anterior Grazalema fue ¡¡récord mudial de lluvia del planeta!! junto con una localidad de Namibia.

Aquí dejo los datos para poder recordarlos en cualquier momento.
  
Las nubes vespertinas nos ocultan la Sierra del Pinar, y pronto el Salto del Cabrero.

Brote de musgo sobre un tronco. Da gusto tocarlos.
 
Guiados por el ruido de las aguas llegamos hasta una caída por donde el Arroyo del Pajarito, o Pajaruco,  se despeña por varios escalones de roca.

Un rincón espectacular del que disfrutamos aunque apenas tengamos buena luz para las fotos. Al coche llegaremos de noche, pero no importa, mereció la pena.

Es mediodía en Bornos.

Un pueblo relativamente bien cuidado. Esta portada está tallada en caliza rosa. Y llena de fósiles.

Fósiles de Amonites en la portada.

Castillo-Palacio de Fontanar o de los Ribera. Muy bien restaurado y visitable (abre todos los días y la entrada es gratuita).

Galería alta.

Detalle de la puerta de la biblioteca. Arriba una corona ducal sostenida por dos pajecillos. Sobre el dintel animales y seres mitológicos en lucha: lobos, grifos, leones, dragones, ...

Logia veneciana en el jardín del palacio. Construida por un arquitecto italiano y única en Andalucía.

Baño secreto de las señoras del castillo.

 De Bornos subimos a la cercana Sierra del Calvario, un fantástico mirador sobre la Sierra de Grazalema. En su extremo norte se asienta la ciudad romana de Carissa Aurelia.

Mausoleo de Carissa.

Solo un pastor con su rebaño pasa la tarde en este yacimiento. Carissa es otro ejemplo más de patrimonio olvidado.

Por cierto, que habiendo bastante yerba fresca las ovejas preferían comer las hojas de palmito.

El monumento mejor conservado y visible es este panteón hipogeo excavado en la ladera de roca.

Manolo le hace un buen reportaje.


Otras tumbas de la necrópolis sur.

Tumba con forma de cruz griega. Al parecer esta ciudad estuvo habitada hasta época paleocristiana (siglos IV-V).
 
Anochece y las nubes le dan un encanto especial al ocaso. Hacia poniente destaca la Sierra de Gibalbín (Jerez) y el pueblo de Espera.

A pesar del frío aguantamos para disfrutar de los colores rojizos.

Vértice geodésico de Carija (273 m.), sobre el edificio más prominente de la ciudad.

Tomamos café frente al Castillo de Bornos y nos despedimos de nuestros amigos. Pasaran un par de días en Ronda para luego volver a Barcelona. Hemos disfrutado de buenos paseos y mejores paisajes. Seguro que volverán. Quedan muchas piedras por ver y conocer. Hasta la próxima!!