"Delectando pariterque monendo" Horacio

22 jul. 2016

BARRANCO de LUNA (Valle de Lecrín)



Tras el paseo por las alturas de Sierra Nevada tocaba conocer algún paraje del Valle de Lecrín. Ya hemos estado otras veces en este antiguo "valle morisco" que es puerta de Las Alpujarras y salida al Mediterráneo de la vega granadina. Nuestra amiga, Concha M., ha restaurado la casa familiar en Mondújar que nos ha servido de campo base para nuestros paseos granadinos, esta vez de verano. Y tras bajar de los frescos 3.000 metros nos vamos a un singular barranco que forma un arroyo tributario del río Izbor: El Barranco de Luna. No es el único del valle pero si de los mas fáciles y accesibles. Un barranco para disfrutar en familia, sin necesidad de atalajes y refrescante para huir del calor que hace fuera.
 
Entre cerros moteados por olivos y almendros se advierte la grieta del Barranco de Luna. Aquí el calor de julio es sofocante pero abajo será otra cosa.
  Bajamos y las paredes arcillosas, de tonos rojos y ocres a tramos, guardan un antiguo "mar de fósiles" que van apareciendo a medida que la erosión va haciendo de las suyas.

 Turritellas (caracolillos cónicos de Mioceno-Plioceno). Véase la hormiga para tener una idea del tamaño.

 Algunos ejemplares fragmentados de Turritellas (ya limpios) y una concha perfecta de bivalvo (arriba izq.).

Otros fósiles de mas tamaño: Terebratulas, Ostreas y Chlamys.

 A medio camino del fondo del Barranco de Luna.



 En las paredes grandes conchas de Pecten y Ostreas (del tipo peregrinas y ostiones para entendernos).


 La flor mas "repetida" del barranco: Trachelium caeruleum (alfilerillosflor de la viuda).

 
Unos chavales aprovechan el desnivel para hacer prácticas de rápel.

Y tirolinas.

 Mientras, nosotros ya iremos siempre por el agua o sorteando piedras.

 
Cola de caballo.


 Como suele pasar en otros cañones y barrancos no se imagina uno lo que hay aquí abajo.











 








Volvemos barranco arriba, aunque se puede salir por el pueblo de Saleres y regresar por la carretera.






 

Salimos del Barranco y nos encontramos con un tórrido mediodía.

Abajo el Barranco de Luna, por encima campos de almendros y olivos del Valle de Lecrín y al fondo el Cerro del Caballo, el "tresmil" mas meridional de Sierra Nevada.

Dos grandes fósiles de Ostrea que encontramos entre olivos y que ahora adornan el patio de la casa de Mondújar.

 Haciendo compañía a este sapo que habrá llegado desde un huerto cercano.

 La tarde la aprovechamos para una visita a Granada. Estamos a menos de media hora y siempre hay algo nuevo que ver.

 En el Mirador de San Nicolás nos topamos con el conocido logo (de 4 metros de alto por 2.7 de ancho) de National Geographic. Están celebrando el 15 aniversario del canal de tv y Granada ha sido uno de los sitios escogidos para celebrarlo.

Visitamos el Palacio de Dar Al-Horra (reabierto hace poco) en el Albaicín alto. Dar Al-Horra significa «Casa de la honesta» y fue la última residencia de la reina Aixa, esposa del sultán Muley Haccen, ambos padres de Boabdil, el último rey de Granada.

En una pared del palacio se abre este hueco, y preguntamos para que servía. Es una taca, una pequeña alacena donde se guardaba alguna botella o frasco y así mantener fresca el agua dentro de los amplios muros. La palabra taquilla es un diminutivo de taca que viene del árabe طاقة (tāqah).

 
 Los baños árabes, junto al Darro.

 
Y al día siguiente nos desplazamos a Monachil. Concretamente al cañón de Los Cahorros.

 Una corta pero "cálida" subida nos dejará a las puertas del desfiladero que el río Monachil ha cortado en la baja montaña de Sierra Nevada.
 
 Era de los Renegrales, puerta de los Cahorros.

Los Cahorros de Monachil.


En el talud pedergoso del sendero destaca este bonito Teucrium en flor que no hemos podido identificar.

Puente colgante (60 m.) de entrada a Los Cahorros. No deben pasar mas de 4 personas a la vez, pero la gente se pasa esta recomendación.

El sendero aprovecha una acequia para adentrarse en el desfiladero.

Algunas veces hay que "fincar hinojos" para sortear pasos donde la roca sobresale.

Y en otras ocasiones unos agarraderos hincados en la pared facilitan el paso.

Túnel de las Palomas.


Campanula sp.


Las paredes de los Cahorros son una histórica zona de escalada granadina.


Los Cahorros de Monachil por su fácil acceso se ha convertido en un lugar muy visitado, no solo por senderistas y montañeros, también por domingueros (sobretodo en verano por las posibilidades de bañarse) desaprensivos que dejan basura y alborotan constantemente en un paraje de singular belleza.

Antes de acabar un par de bellezas sierranevadenses que pudimos ver: Digitalis obscura, una dedalera de la mitad oriental peninsular que está citada de antiguo en Cádiz pero nadie la ha visto. 

Y Polygala boissieri. Un polígala rosada que encontramos con flores blancas (hipocromática). Un endemismo bético que no habíamos visto antes.


Esta entrada y la anterior (Sierra Nevada - Siete Lagunas) han sido posibles gracias a la hospitalidad de nuestra amiga Concha, una granaína de El Cuervo que nos invitó (una vez mas) a pasar unos días en su querido Valle de Lecrín.