"Delectando pariterque monendo" Horacio

22 abr. 2015

Por la SIERRA MORENA pacense (Mina la Jayona y Ermita de Ara)

Tras disfrutar de la campiña de Llerena subimos a Sierra Morena por su cercana vertiente norte. Entre los pueblos de Trasierra y Fuente del Arco, que están pegados a la frontera andaluza, pararemos en dos parajes que merecen una visita. Muy cerca queda la sevillana Guadalcanal, que hasta el s. XVIII perteneció a Extremadura; aunque sobre el terreno no se notan los límites (salvo en alguna señal de carretera). Sierra Morena es un todo geográfico, con sus habitantes incluidos, como los que trabajaron en minas como La Jayona, hoy Monumento Natural, o los que celebraban sus mieses en santuarios aislados como la Ermita de Ara, una pequeña y desconocida "capilla sixtina rural" perdida en este rincón de la cordillera mariánica.

En un viejo cruce de caminos nos topamos con un monumento poco habitual. Al parecer por estas sierras y dehesas pasó Félix Rguez. de la Fuente, y gente del lugar le erigió este rústico recuerdo con la siguiente dedicatoria (sic): En recuerdo al Dr FELIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE, que recorrió en los años 50-60 estas sendas de Sierra Morena estudiando al lobo español. En esta fecha aquí una lobada se celebró (1952-53) salvándose de la caceria el gran lobo "NEGRO" que asoló estos campos durante años. Herido en la "Riverilla" por la "leona" y deshecha su manada, huyó años después a Hornachuelos.

 Aunque el monumento tiene mas valor testimonial-sentimental que otra cosa aparece en los mapas del IGN perfectamente ubicado.

Estamos muy cerca de la Sierra de la Jayona (luego en la ermita veremos de donde procede este nombre), muy conocida en la región por una vieja mina hoy adaptada para su visita: Mina La Jayona, aunque no era ese el nombre original de las dos minas que horadaron esta sierra.

 Mientras esperamos un pequeño retraso justificado nos entretenemos en hacer fotos del entorno. Estas flores de "conejitos" de un rosa muy suave son de la especie Antirrhinum onubense, especie endémica del SW ibérico que no habíamos visto antes.

Vista al sur desde la entrada de la mina. Estos cerros y dehesas son los mas meridionales de Extremadura.

 Por fin nos avisan de que podemos entrar. Hay que llevar casco de seguridad por motivos obvios.

Pero antes nos muestran, muy brevemente, el motivo del retraso. Un polluelo de búho real ha caído del nido a una zona de visita.

Un responsable de la mina lo ha recogido para subirlo a su nido. Búho real (Bubo bubo). La espera ha merecido la pena.

La visita comienza en un barracón recuperado como sala expositiva de lo que fue la mina. Con viejas fotos sepia de primeros del siglo XX.

 Hay suficiente info en la red sobre Mina la Jayona como para no contar aquí toda la interesante historia de esta mina de hierro. En esta roca de hematite, usada en un muro, puede verse el brillo del mineral de Fe.

Como dato curioso decir que las dos grandes minas abiertas de arriba abajo en la Sierra de la Jayona se llamaban realmente "El Monstruo" y "Ya te lo decía". Una curiosa historia hay detrás de estos nombres tan peculiares.

Durante casi dos horas recorremos, con la ayuda de un guía oficial, barracones, galerías, túneles, puentes, andenes, garitas, ...







El arranque del mineral se realizó, entre los años 1900 y 1921, con dinamita, picos y palas. El mineral era acarreado mediante vagonetas hasta el cargadero existente en el exterior de la mina, y desde éste hasta la estación de ferrocarril de Fuente de Arco, con borricos hasta 1903 y, a partir de este ańo, por un teleférico de 5,6 kilómetros que salvaba dos cordales de sierra y un amplio valle. Desde la estación por ferrocarril se enviaba hasta Peńarroya (Córdoba), donde se fundía en sus hornos.

 





Las especiales características ambientales (luz, humedad y temperatura) que se dan en el interior de la mina favorecen un microclima muy particular, en claro contraste con las condiciones exteriores. Esto ha favorecido la aparición de una vegetación de flora rupícola junto con otras especies de flora umbrófila como la fumaria, la parietaria o el geranium. Sin embargo, es la higuera la especie más visible por llegar en algunas zonas a formar bosquetes. La zarzamora, la nueza, la vid y un solitario almez también compiten en la colonización de este mini-ecosistema que, sin pretenderlo, nació de la destrucción hace apenas ochenta ańos.
 

La mina es refugio de murciélagos como el m. de herradura grande, de cueva o de herradura mediano, éste último especie en peligro de extinción.



La repoblación con pinos (de la época ICONA) casi cubre hoy los huecos abiertos de las minas así como las escombreras vertidas en las laderas de la sierra.

En estos oscuros montones de roca deshechada (que un día estuvieron muchos metros bajo tierra) encontramos hoy especies tan llamativas como esta orquídea gigante (Himantoglossum robertianum).

Himantoglossum robertianum.
 



Panorámica de La Jayona (der.), su camino de acceso y los que son los valles y montes mas meridionales de la Sierra Morena extremeña.

Bajamos de Sierra Jayona al valle de la Rivera del Ara. Allí se ubica la bonita ermita santuario de la Virgen de Ara, datada en el siglo XIV pero con restos de anteriores culturas, como veremos. De hecho se cree que el paraje ya pudo ser de algún centro religioso y cultural pre-cristiano ligado a la explotación minera de estas sierras.

Esperamos a la guía local (de Fuente del Arco) que nos mostrará con detalle la ermita.
 
Cuando se encienden las luces se muestra ante nosotros una riqueza pictórica que no esperábamos.

De hecho a la ermita de Ara se le conoce popularmente como la "capilla sixtina" de la Baja Extremadura.

La bóveda de cañón de la ermita está totalmente cubierta de pinturas murales (pintadas en 1736) con profusión de detalles. En cada uno de los 26 recuadros pueden verse las escenas bíblicas mas conocidas del libro Génesis, empezando por la creación, siguiendo con Adán y Eva, la expulsión del paraíso, Caín y Abel, el diluvio, la torre de Babel, Abraham y el sacrificio de Isaac, ... todo ordenado cronológicamente desde el coro hasta el altar.

Detalle de una de las pinturas donde se ve a Noé y su familia subiendo los animales en el Arca antes del diluvio. Entre los animales que suben la rampa destacan el elefante, caballos y unicornios, leones y tigres, y muchas aves entrando en vuelo. Para los expertos que han estudiado este templo el autor (o autores) desconocidos de estas pinturas coincidieron con el estilo de biblias ilustradas del siglo XVI. Hay similitudes incluso con una biblia de esa época que se guarda en Badajoz y que fue editada en Lyon. 

En los bajos de las paredes laterales de la ermita quedan estas pinturas con motivos geométricos que se consideran las mas antiguas. Forman un continuo de cuerpos prismáticos en sesgo que producen la ilusión de un ordenado paisaje arquitectónico.

Sacristía con escalera de acceso al camarín. Por algunas catas que nos enseñan parece que tras esas capas de cal también hay pinturas murales pendientes de rescatar.

La Virgen de Ara (también citada como "de Lara") preside el templo con dos personajes peculiares para tratarse de un templo cristiano. El rey moro Jayón, y su hija Erminda "la Jayona", que según cuenta la tradición se convirtieron al cristianismo tras una aparición. El rey Jayón, que era ciego, reinaba en una taifa que ocupaba la campiña y esta parte de la sierra. A su hija Erminda se le apareció la virgen con la promesa de que, si se convertían, su padre curaría de la ceguera. Un claro ejemplo de "romance fronterizo" que nos relata la conversión de los moros, compuesto en las postrimerías del siglo XV y ganados por cierta simpatía hacia los personajes vencidos tras seculares luchas. Una cartela en la ermita recoge así esta historia:

 “Sobre un ara y alcornoque / La Virgen María
Al Rei Jaion a su hija / Erminda se apareció.
Convirtiéronse al instante/ Pidiendo con gran ferbor
el Sto. baptismo a voces/ Por lograr la redención.
Fabrican aqueste templo/ los moro q. humildes son
A exortación de su Rei / que amante les predicó.
Muchos dexan a su secta / Y uno que se arrepintió
Por permisión de María / Otro moro le prendió.
Echanle corma y cadena / Le castigan con rigor
Y el volviéndose a la Virgen / Libre en su templo se halló.
Le da gracias a la Virgen/ Porque conoció su error
Ymitando a Jeremías / Con lágrimas i dolor.
Soberana redentora, / Libres vuestros moros son,
No permitáis sean esclabos/ D aquel infernal Dragón”.

En la bóveda del coro se han dispuesto cuatro figuras femeninas acompañadas de diversos atributos que vienen a representar los cuatro puntos cardinales: septentrión, meridiano, oriente y occidente; y los signos del Zodíaco, algo poco usual en un templo cristiano. En el mural de occidente se detallan "los signos qve reinan en esta parte e son geminis libra aqvario". Debajo el realista dibujo de un lobo. Un animal común en Sierra Morena cuando se pintaron estos muros. 

Subida al coro. Un pequeño órgano falto de piezas ha quedado arrinconado.

Desde el coro tenemos una fenomenal vista de la llamativa nave única que conforma la ermita de Ara.

Anexas a la ermita hay una serie de dependencias repartidas en un patio exterior donde destaca una fuente con doble pilar. Los más antiguos testimonios documentales sobre la ermita de Nuestra Señora del Ara  provienen de la Baja Edad Media, hallándose el primero en el Libro de la Montería de Alfonso XI: "La Sierra de Hayon es buen monte de puercos en invierno et a vezes ay osso".

En un rincón del patio sirve de asiento este capitel romano de mármol. Al parecer procede de la ciudad romana de Regina, de dónde se trajo material hasta aquí para la construcción.

Antes de salir de la ermita vemos que junto a una pila de agua bendita ha quedado, incrustado en la pared, este pilar grabado con letras en árabe. Si alguien nos lo puede traducir... se agradecerá.

En un paseo por el entorno de la ermita encontramos tres novedades para nuestra colección de flora y fauna: Primero este Tritón ibérico (Triturus boscai), una especie que no se da al sur del Guadalquivir. Está catalogado en el Libro Rojo de Anfibios y Reptiles de España.

Oxalis articulata. Una vinagreta con flores de un rosado intenso originaria de Sudamérica que se ha naturalizado en la península. Según Flora Ibérica no está presente en Cádiz.

Y para acabar este Beleño negro (Hyoscyamus niger). Otra planta no presente en Cádiz que teníamos ganas de fotografiar. Sus flores campanuladas son de una coloración muy llamativa. Esta planta tiene una gran historia por su uso en medicina natural desde muy antiguo.