"Delectando pariterque monendo" Horacio

22 jul. 2010

LAS SALINAS DE HORTALES

El verano no es una época recomendable para andar por las Sierras de la provincia de Cádiz, salvo que nuestra intención sea hacer una excursión nocturna o que tengamos como objetivo llegar a algún lugar donde poder darnos un baño. Pero sí que hay un lugar cuya visita es muy atractiva en esta época, ya que con la canícula éste rincón se encuentra en su máximo esplendor.

 
No se trata de una nevada en pleno julio. Son manchas de sal en las cercanías del manantial de agua salada que da origen a la explotación más peculiar y posiblemente mas antigua de la Sierra de Grazalema: Las Salinas de Hortales, una de las pocas salinas de interior en pleno funcionamiento.

 
Según los estudiosos del tema las Salinas de Hortales fueron ya trabajadas por los fenicios, tuvieron su máximo esplendor en época romana, siguieron dando sal en la edad media y hoy siguen siendo explotadas por una familia serrana en su cuarta generación.

 
El cerro del fondo es el Cabezo de Hortales (467 m.) en su amplia cima se encuentran las ruinas de la ciudad romana de Iptuci. Las Salinas e Iptuci pertenecen al término municipal de Prado del Rey pero ambos lugares están mas cerca de la población de El Bosque.

El agua se canaliza (mediante acequias, acueductos y canales de tejas) hasta las balsas de calentamiento primero y los cristalizadores después. El agua no utilizada va da dar al Arroyo del Salado, de nombre evidente.

Los cristalizadores (balsas de piedra donde se evapora el agua y se recolecta la sal) llevan allí mas de 2.000 años y actualmente se siguen recuperando algunos que se abandonaron en su día.

El objetivo de la familia que explota la salina es recuperar todo lo posible la salina y que Hortales sea, en poco tiempo, un lugar acondicionado para la visita por vecinos de la sierra, turistas y viajeros curiosos.

Hoy en día los propietarios enseñan, muy amablemente, toda la salina aunque, por supuesto, su principal interés es la venta de "flor de sal". Una sal muy exclusiva que se obtiene con técnicas tradicionales y que es muy apreciada en los mercados europeos por su pureza. Esta especialización permite la rentabilidad de la salina y por tanto el mantenimiento de esta actividad tradicional.

Cristales de halita (NaCl) de la Sierra de Grazalema.

Cosecha de sal recogida en el día. A un lado los rastrillos de madera para "arañar" la flor de sal; este apero es una herramienta que se mantiene aquí invariable (por su forma y su material) durante mas de dos mil años. En las grandes salinas costeras el "dumper" es el cosechador moderno.

 
Balsa de cristalización que está siendo recuperada. Según el salinero estas piedras llevan allí 2000 años y se han retirado toneladas de tierra para poder ampliar la producción actual.

Aunque el calor durante la visita es inevitable merece la pena hacer una parada en las Salinas de Hortales. Se trata de un paraje excepcional, histórico y tradicional que debe ser conocido. Para compensar, muy cerca del Arroyo del Salado existe una piscina pública de agua salada donde darse un chapuzón en las mismas aguas del manantial de Hortales.

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