"Delectando pariterque monendo" Horacio

17 may. 2010

SIERRA DE GIBALBIN

La Sierra de Gibalbín (monte grande o monte del pozo, según que arabista) es la máxima elevación de la campiña jerezana y separa, a su vez, a esta de la campiña sevillana. Sus 410 metros (en vertice geodésico) la convierten en un mirador natural allende los tiempos. De hecho en sus laderas y cumbres han aparecido vestigios de la edad del Bronce hasta el Medievo. Ahora, su altitud y estratégica situación solo sirven para sostener una "plantación" de antenas de todos los tamaños, colores y formas.

 
Ya hace unos años que nos propusimos conocer todos los castillos y torres de la provincia. Hablamos de aquellas construcciones que necesitaban de una excursión, mas larga o mas corta, para acceder a ellas. Algunos, como los castillos de la Sierra de Grazalema (Cardela, Matrera, Aznalmara) son agradables ascenciones con hermosas vistas. Otros solo son paseos breves y accesibles para cualquiera (Torrestrella, Gigonza, Esparragal). Creo que las conocimos todas, a excepción de un arruinado castillo situado en lo mas alto de una finca privada y con acceso prohibido por las antenas militares: el Castillo de Gibalbín. Esta primavera por fin hemos subido a Gibalbín "abriendo una vía directa a la cumbre".

Partimos desde la misma barriada rural de Gibalbín en las afueras de Jerez. Primero tomamos la vereda de la Bernala para luego cruzar el algarrobal que rodea un antiguo balneario de aguas sulfurosas conocido como "Baños de Gibalbín".

 
Ganamos altura poco a poco rodeados de largas varas de Nepeta tuberosa subsp. tuberosa.

Pasamos junto al Cerro Tinaja y se abre ante nosotros un campo en barbecho atestado de grandes flores amarillas de Coleostephus myconis.

 
Nos llama la atención esta bellísima, y poco habitual por estos lares, zigena azul-verdosa. Puede ser Jordanita sp. o Adscita sp., dos mariposas dificiles de distinguir a simple vista.

 
Tenemos ya a la vista las antenas que pueblan las dos cumbres principales de Gibalbín. Nos dirijimos a la de la izquierda que es donde se encuentra el castillo y el vértice geodésico.

 
Las verdes praderas (en esta época) que anteceden a la zona mas alta sirven de pastos para un grupo de yeguas recién paridas.

 
Misopates orontium muy común en pastizales y de nombre común dragoncillos.

Aparecen algunas encinas y acebuches de gran porte, reliquia del bosque primigenio que debió poblar la Sierra de Gibalbín. Abajo la campiña se divide entre verdes y ocres.

Ya estamos cercanos a la cumbre y vemos claramente enormes antenas, casetas electricas y parte de la torre almohade. Aprovechamos un sendero que se adivina entre la vegetación, muy cerrada en algunas manchas.

Ultimo tramo entre coscojas y lentiscos.

Casi en lo mas alto nos paramos para disfrutar de una vista completa de la ciudad de Jerez y alrededores: los mas cercanos son los llanos de Nueva Jarilla, después el aeropuerto y la autopista Sevilla-Cádiz, el extenso núcleo urbano, la línea oscura de la Sierra de San Cristóbal y al final las grandes torres y pórticos de los Astilleros de la Bahía de Cádiz.

El cartel, tumbado y descuidado, que señala la zona arqueológica en la cumbre de Gibalbín es una premonición de lo que nos vamos a encontrar.

La cerca del castillo es de tapial con forma de cuadrilátero y en el centro lo que queda de la torre. A un lado, junto a una higuera, el vértice que marca los 410 metros.

De la torre, de época almohade, solo se mantienen tres paredes y todas con grandes hundimientos.

 
Los sillares mas grandes son de época romana (tienen restos de canales y quiciales) y fueron reutilizados por los almohades.

Nos asomamos al noreste y apreciamos claramente, junto a la población de El Cuervo de Sevilla, la Laguna de Los Tollos, la tercera en extensión de Andalucía y que no aparece en el catalogo de Espacios Naturales protegidos de Andalucía, a pesar de su importancia. Casi en el horizonte Trebujena, el Guadalquivir y Doñana, con las líneas blancas de dunas y costa atlántica.

Abandonamos el castillo, o lo que queda de él, y pronto perdemos altura siguiendo rodaduras de tractor hacia el Cerro Tinaja, todo punteado de olivos.

 
Sobre la blanca tierra caliza tenemos la suerte de retratar este peculiar escarabajo rayado de terciopelo negro. Se trata de Alphasida martinezi gaditana, una especie rara y endémica de la provincia descrita en 1905.


Y otro bichejo muy peculiar es este Cossyphus hoffmannseggi. Se trata de un escarabajo de aspecto muy curioso debido a la cutícula dorsal, semitransparente y bastante rígida, que se expande sobre todo su cuerpo formando una especie de escudo protector. Tiene su distribución por el suroeste iberico y Marruecos pero sus parientes mas cercanos se distribuyen por regiones tropicales de Asia, Africa, Australia y Madagascar. No tiene nombre común pero algunos expertos le llaman, acertadamente, "escarabajo semilla". Datos aportados por Iñigo Sanchez (biólogo) y de "Los Cossyphus Ibéricos" de Francesc Español Coll (entomólogo, espeleólogo y montañero).


 
En las partes mas bajas de la sierra encontramos enormes cárcavas horadadas por las fuertes lluvias del pasado invierno.

 
Las zonas mas húmedas a piedemonte son ideales para que florezca la espectacular flor de Nigella papillosa.

 
Sobre hojas de fresno (Fraxinus angustifolia) en el nacimiento del Arroyo de los Garzos observamos esta mariposa de Abraxas pantaria, cuyas orugas defoliadoras pueden llegar a ser plaga arborícola.

Volvemos a ver el caserío de la barriada de Gibalbín junto al verde claro de unos conocidos viñedos. Al fondo a la derecha, entre nubes, la Sierra de Grazalema. Y a la izquierda las sierras de Líjar (Algodonales) y El Terril, máxima cota (1.129 m.) de la provincia de Sevilla.

 
Una cabrilla (Otala lactea) "descansa" en el tallo de un cardo yesquero (Echinops strigosus).

 
De nuevo en la campiña jerezana fotografiamos esta Tarabilla común (Saxicola torquatus).

 
Pareja de Aguiluchos cenizos (Circus pygargus).

 
Triguero (Emberiza calandra).

 
Y antes de volver a Jerez nos encontramos con esta Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).

2 comentarios:

  1. Qué curioso, no sabía que el Alphasida martinezi era endémico de Cádiz. Donde yo vivo (Málaga oriental) te puedes encontrar alguno muy de vez en cuando; de hecho me topé con uno hace poco, pero por desgracia estaba tieso.
    Por cierto, muy buen blog, muy detallado y muy visual. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Drae, primero agradecerte que valores bien mi blog. Sobre los Alphasida decirte que esta entrada, como habrás visto, es de 2010 y la cosa ha cambiado. Se ha procedido a una nueva clasificación del género y de hecho A. gaditana ha pasado a llamarse ahora A. typica. No soy experto pero cuando encontré estos cusiosos escarabajos me dió por leer algo sobre ellos. Actualmente se aceptan las siguientes especies de Alphasida: A. becerrae, A. holosericea, A. lazaroi, A. lorcana, A. martinezi, A. merceti, A. oberthueri, A. rufopubescens, A. solieri, A. typica y A. volxemi; algunas de ellas igualmente compuestas de varias subespecies y en general de estudio dificultoso. Que yo haya leído A. typica (antes gaditana) es endémica de la provinica de Cádiz, aunque hay citas en la S. de Grazalema (cerca de Málaga) y yo mismo la he visto a pocos metros de la provincia de Sevilla. No parece que a Málaga oriental llegue esta especie porque por allí es mas citada A. solieri. En fin, gracias de nuevo y espero haberte aclarado algo sobre este curioso bichejo.

      Eliminar